sábado, 17 de enero de 2026

2 poemas inéditos

 Hoy recuerdo con amor a mis padres y comparto dos poemas inéditos de mi papa Délfido Barrera Navas, hoy hace 12 años viajó a su nuevo hogar, la Patria Celestial. Y la foto para celebrar su "Bodas de Oro  Matrimoniales", con mi mamá Blanca Eva Ortiz Recinos a quien escribió este poema hasta ahora no conocido.


“Un viaje sin retorno”


Cuando de ti me vaya y mi lira enmudezca

Y mis versos mueran en las estanterías

Y el hijo predilecto se embriague de aceitunas

Se reirán las gentes al leer mi epitafio.


“Délfido Barrera no está aquí, está con Cristo”

Y cortando geranios bajo sombra de sauces

Escribiré mis versos sobre mantos de arena

Cuando el cielo me diga, ven con Cristo hijo mío.


Pinos añejos altos cantarán de alegría

Y en Santa Catarina Mita quizá alguno recuerde

Al Quijote poeta que al fin murió de amor.


(POEMA SIN NOMBRE A BLANCA)


En el ritmo, en las alas de la rima

Yo elevo una oración encanto mío

Deseando que las brumas del estío

No dañen tu candor en alta estima.


Oro para que el mal no te deprima

Y el viento nunca juegue con tu pelo,

Tentación y motivo de mi celo

Que vuela como el ave en la alta cima.


Me da miedo tu amor, temor me asalta

Yo débil soy y tu vigor me asalta

¿qué sería de mi si te perdiera?


Sin ti la vida, amada, es un desierto

Yo soy la voz que clama en el desierto

Tú la flor que se mece en primavera.




miércoles, 11 de diciembre de 2024

PERFUME DE LIRIO

 

DELFIDO BARRERA NAVAS

PERFUME DE LIRIO



 PROEMIO

      En una radiante mañana, de la tercera semana del mes de julio del presente año, encontrándome en la hermosa Catedral del Periodismo Nacional, la Hemeroteca Nacional  “Clemente Marroquín Rojas”, donde suelo acudir diariamente a investigar los periódicos de hace medio siglo, recibí la gratísima visita de mi amigo periodista, profesor y exquisito poeta don Délfido Barrera Navas, a quien le tengo especialísimo afecto y admiración, al igual que a sus hijos, los periodistas Byron Boanerges y Héctor Adolfo, únicos que conozco.   ¡Grata visita en verdad! La  alta educación de don Délfido, no  permitió conversar en la nave principal de la Hemeroteca y para mayor tranquilidad, nos posamos en uno de los largos confidentes del moderno parque centenario, pero a todo esto mi corazón latía con mayor aceleración y me preguntaba:

¿Qué le pasará a este digno siervo del Señor? ¿Qué me irá a comunicar? ¿Una tragedia? ¡Oh, no!, afortunadamente para mi angustia, pronto se despejó la incógnita, y me dijo: quiero que usted me haga el favor de hacer el PROLOGO de mi poemario: “PERFUME DE LIRIO –Poesía Lírica Evangélica-“, que acabo de concluir y ya va camino a la editorial, y hablando y hablando, puso en mis manos su poemario, una gavilla lírica en sonetos con delicado olor a santidad.  Con unas cuantas palabras de recomendación para la custodia de sus originales, don Délfido se marchó para su casa y yo volví al templo de la cultura, a continuar mis investigaciones y bajo el brazo, un verdadero tesoro sagrado, el manojo de sonetos, ahora bajo mi más estricta responsabilidad.

 

Hace muchísimos años, conocí espiritualmente a don Délfido, por medio de periódicos y revistas de carácter educativo y su delicada poesía infantil de su poemario “Luciérnagas”, y unos cuantos años más tarde, tuve la dicha de conocerlo personalmente en la Asociación de Periodistas de Guatemala y posteriormente en la Asociación de Escritores y Amigos del Libro Nacional, y desde entonces, le profeso gran admiración y aprecio.

 

Don Délfido Barrera Navas vio la luz primera de este hermoso mundo, en Santa Catarina Mita, Jutiapa, -“Catocha de mis recuerdos”- como él la llama, un 12 de diciembre de 1927, rodeado del cariño de sus papás, don Pedro Barrera Rodas y doña Plácida Navas de Barrera.  Su esposa, Blanca Eva –fiel sierva de Dios- y sus hijos: Delvin, Héctor Adolfo, Byron Boanerges, Ruth Noemí, Rina Judith y Eleázar Melquisedec, todos profesionales de renombre.  Don Délfido es maestro de Enseñanza Rural (7º. Año) -1943-1944-, Maestro de Educación Primaria Urbana y Especializado en Supervisión Educativa por la Universidad de Panamá.  Después de desempeñar cargos de profesor de grado, en muchas escuelas rurales y urbanas de nuestra Guatemala, por sus grandes méritos profesionales llega a ocupar el alto puesto de Supervisor Técnico de Educación, en muchos lugares; Orientador Técnico de Educación de Socio Educativo Rural; Director del Instituto Normal Mixto de Huehuetenango y varios cargos docentes y administrativos en colegios particulares.  Actualmente está jubilado por el Estado, pero dedicado a muchas actividades periodísticas, literarias y lo mejor de todo, cristianas.

 

Su producción literaria ha sido abundante y de delicado perfume lírico, que ha penetrado hasta los intersticios auriculares del corazón de los niños guatemaltecos.  Sus poemas infantiles son sublimes y se recitan por doquier.  He aquí sus obras: (VERSOS): Espígas del Alma, Antología, En Voz Alta, Poemas del Pesebre, Luciérnagas (poemas infantiles para los días especiales del ciclo escolar –dos ediciones-), Sobre mis alturas, Oro en el Barro, Aguas de reposo (prosa poética).  Otras obras: La Formación de un Desafiador (Teología), Cómo enseñar (obra didáctica), Idioma Español Primer Curso (libro de texto); Catocha de mis recuerdos (Memorias), Antología de la Poesía Jutiapaneca (coautor), El secreto de ser fructífero (folleto), Relaciones humanas desde el punto de vista bíblico, y ahora su poesía cumbre PERFUME DE LIRIO –Poesía lírica evangélica-.

 

Acabo de leer, con verdadera fruición, su poemario PERFUME DE LIRIO –Poesía lírica evangélica- , que consta nada menos que de 77 sonetos, conformados por mil sesenta y ocho versos, saturados del más perfumado lirismo cristiano, su rico florilegio lo divide en cuatro secciones:

 

a)      Alabanza, honra, gloria y poder por los siglos de los siglos.

b)      Inspiración y anhelo

c)      Redención, y

d)      Íntimos

 

Don Délfido es un inspirado poeta de cuerpo entero, que ha cultivado maravillosamente todos los metros, incluyendo también el verso libre; pero ante todo, el soneto lo maneja con toda propiedad; pero ¿qué es un soneto? Se preguntaba el recordado gran poeta y antologista Dr. Horacio Figueroa Marroquín (RIP) en su obra “50 DE LOS MAS BELLOS SONETOS DE LA LIRICA GUATEMALENSE” y dice: “El soneto generalmente, aunque no siempre, es un mensaje de amor; es el lenguaje del poeta enamorado o del simple mortal, que sin ser poeta, utiliza el soneto como un vaso para verter en él todas sus lágrimas, sus amarguras, sus pasiones, sus tristezas, sus desengaños y hasta su despecho por la indiferencia de una Dulcinea insensible, o para manifestar, como con paleta de pintor, toda la belleza que encuentra en las cosas o en los seres amados.  Por eso Benivieni, poeta de Italia, de donde parece haberse originado el soneto, escribió sus “Sonetti del Amore e della Belleza Divina”; y Petrarca expresó su amor a Laura en sus 300 sonetos. –Sigue diciéndonos Figueroa Marroquín: “El soneto es a la poesía lo que el vals es a la música: son dos formas románticas de expresión del pensamiento que nunca serán olvidadas”. Pero el poeta Délfido Barrera Navas nos describe admirables perfiles del soneto, en la siguiente composición poética:

 

LA VOZ DEL AMADO

 

¿Cómo hablar de su voz en el soneto

En catorce columnas encerrado

Si la voz inefable del Amado

Solo cabe en la luz del Paracleto?

 

Si el pintor nada dice en el boceto

Ni el verbo solo en el papel ajado

¿Cómo entender el eco del Deseado

Si ya estoy a la orilla del terceto.

Mas, si tengo la dicha de la oveja

De tener un pastor que al pasto guía,

Él conoce el misterio de mi queja.

 

Me habla en la noche y al rayar el día,

Y entre la luz de su Palabra añeja

Yo percibo la voz que mi alma ansía.

 

Lo admirable y bello de don Délfido, sin lugar a dudas, es que es el único poeta guatemalteco que ha cultivado, con tanta profusión y amor, la POESÍA EVANGELICA propiamente dicha, únicamente comparado con aquel gran orador sagrado, que fue poeta e himnólogo, don Alfredo Colom M. (1904-1971) –padre del eminente educador y escritor Lic. Leopoldo Colom Molina–, cuyos bellísimos himnos como: América será para Cristo, Pies Divinos, Manos Cariñosas y otros que se cantan en todos los templos evangélicos de América Latina; fue tan grande la sublimidad de sus poéticos himnos que, si no estoy equivocado, en Quito, Ecuador, se le erigió un monumento a su egregia memoria, lo que, lamentablemente, no se hizo en nuestra Guatemala, –Nadie es profeta en su tierra, reza la sentencia cristiana.  Permítaseme, en esta oportunidad, rendirle un modesto homenaje a su memoria, reproduciendo su bellísimo himno:

 

MANOS CARIÑOSAS

 

Manos cariñosas, manos de Jesús;

Manos que llevaron la pesada cruz.

Manos que supieron sólo hacer el bien

¡Gloria a esas manos; ¡Aleluya, amén¡

 

Blancas azucenas, lirios de amor,

Fueron esas manos de mi redentor

Manos que a los ciegos dieron la visión

Con el real consuelo de su gran perdón.

 

Manos que supieron calmar el dolor.

¡Oh, manos divinas de mi Redentor!

Que multiplicaron los peces y el pan,

Manos milagrosas que la vida dan.

 

Manos que sufrieron el clavo y la cruz;

Manos redentoras de mi buen Jesús.

De esas manos bellas yo confiado estoy,

Ellas van guiando, pues al cielo voy.

 

¡Oh Jesús! Tus manos yo las vi en visión

Y vertí mi llanto con el corazón;

Vi sus dos heridas y la sangre vi

Que tú derramaste por salvarme a mí.

 

Don Alfredo Colom M. cultivó la poesía del género épico, mientras que don Délfido, la poesía lírica. Otros poetas guatemaltecos hicieron versos evangélicos, entre ellos Marco Tulio García Manrique y Raúl Hernández Arana, pero no llegaron a tener una producción que los consagrara.  Uno de nuestros valores que a principio de siglo le cantara a Cristo con altura y delicadeza, fue el poeta chiquimulteco Raúl Mejía González, quien nos dejó su poema inmortal “LA VISION DE LA CRUZ” que hoy es un hermoso himno, que con tanto fervor se entona en todas las iglesias evangélicas de Guatemala.

 

Don Délfido Barrera Navas, ha recibido multitud de distinciones tanto nacionales como internacionales, que destacan su egregia personalidad; entre las internacionales podemos citar que la Asociación Cristiana de Artistas de Radio y Televisión de los Estados Unidos de Norteamérica, llevó a la pantalla chica la vida del poeta y escritor Délfido Barrera Navas, en la película “PERFUME DE LIRIO” que fue filmada en México y los Estados Unidos, una muy digna distinción y honor, para el poeta y escritor cristiano guatemalteco, que por doquier glorifica el nombre de Dios. ¡Aleluya!

 

Leyendo y releyendo este excelso poemario, han quedado grabados en lo más profundo de mi corazón los sonetos: Cielo y Agua, Resurrección, Uva, Tu Manto, Versos en el Cielo, Vivir y morir.  No temo el mañana y Heridas, versos que permanecerán en mi almohada, porque serán mi guía espiritual, para no apartarme de los santos caminos del Señor, en tanto viva, en este valle de dolor y de ingratitud. Por último, en el segmento INTIMOS, don Délfido nuevamente deja traslucir el delicado perfil de su humanidad y agradecimiento, exaltando las señeras figuras de dos pilares de la iglesia evangélica guatemalteca, VIRGILIO ZAPATA y JOSE MARIA MUÑOZ, el verbo de fuego; son sublimes los versos dedicados con acendrado amor a su digna familia, especialmente a su esposa Blanca Eva: en MATINAL, de hinojos le pide: “Ven Blanca Eva y por mi angustia reza: /cuéntale a Dios los dardos de mi pena / para que ponga en mi desierto mesa, / la suave luz de su mirada buena, / en tanto el día con su encanto empieza / y llora de alegría la azucena”.  También dedica delicados versos de exaltación y gratitud a parcelas geográficas, tales como: Costa Rica, Escuintla, Palencia, Ixtapan de la Sal de México y a su amada Guatemala.

 

Al concluir de leer los sonetos que integran PERFUME DE LIRIO, del excelso y culto poeta don Délfido Barrera Navas, siento en todo mi ser una exquisita sensación espiritual que me pone a salvo de pensamientos fútiles y apartándome del odio y la violencia que tanto ha herido la fina epidermis de nuestra pobre y notable Guatemala, sensación espiritual que, no hay duda, también experimentarán los miles y miles de lectores que tendrán la dicha de poseer este bello poemario cristiano, que hoy ve  la luz pública.

 

PERFUME DE LIRIO –Poesía Evangélica– entra hoy con paso firme y directo por la anchurosa puerta del cielo, a formar parte del recital poético angelical con sus efluvios perfumados, no solo del Lirio del Valle, sino la fragancia pura de la Rosa de Sarón.

 

Felicitaciones, don Délfido Barrera Navas, por brindar a la Patria Celestial y a la Patria Guatemala, el monumento más grande de la poesía lírica evangélica, que hasta hoy se haya escrito.  ¡Aleluya!

 

Francisco Villatoro Argueta

Nimajuyú - Guatemala, jueves 12 de agosto de 1993.

 

ALABANZA
HONRA
GLORIA Y PODER
POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS

 

PADRE

 

Padre, te adoro con el alma entera

Con todo el corazón, con ansia inmensa;

Desde el altar feliz donde comienza

Mi espíritu que te ama y te venera.

 

Oh Padre sin igual, mi alma quisiera

Describir lo inefable de tu gloria;

Llenar de tu grandeza mi memoria

Y entregarte mi ser, mi vida entera.

 

Mas nada soy, y tu grandeza es tanta

Que cubre eterna el Universo todo

Como una sombra portentosa y santa.

 

Permite, arrodillado sobre el lodo,

Que te adore en la luz del ara santa

Que ha de llevar mi ofrenda de algún modo.

 

HIJO

 

Jesús, hijo de Dios, Verbo hecho carne

Yo te adoro también arrodillado;

Confesándote humilde mi pecado

Para que puedas, Cristo, perdonarme.

 

Tú que viniste aquí para buscarme

Llegando por mi culpa al sacrificio;

Tú que usaste la sangre del suplicio

Para borrar mí mal, para limpiarme.

 

Tú, que dejando tu inmortal riqueza,

Te hiciste pobre para darme vida

Suprema bendición y fortaleza.

 

Tú que llevaste a mi alma entristecida

Una nueva canción y la tibieza

Del rico aceite que sano mi herida.

 

ESPIRITU SANTO

 

Cuando Dios modeló nuestra morada

Tu sombra entre las aguas se movía

En tanto que la gracia aparecía

En aquella bellísima alborada.

 

Oh gran Consolador, persona amada,

Presente en todas las dispensaciones;

En el Nadir y en las constelaciones

Y en la obra de Cristo consumada.

 

Espíritu de Dios mi alma te intuye

Y siento tu virtud consoladora

Pues mi ser en tu ser redarguye,

 

De pecado y de juicio libre ahora

Siento que en ti mi ser se reconstruye

Bajo tu sombra santa y protectora.

 

JESUS

 

Estos versos los dedico a Cristo

Sublime bendición del alma mía

Amado esposo, suave melodía

Aquí en mis ojos en la noche han visto.

 

En adorarle con amor insisto

En el diamante de la noche fría,

En la hora en que el sol engendra el día

De su amor celestial siempre me visto.

 

¡Jesús! Dice mi espíritu sediento

Y mi alma triste en su pasión formada

¡Jesús! Mi ser que su presencia anhela.

 

¡Jesús! Las blancas alas de mi adviento

¡Jesús! La alondra que se ve encarnada

En mi memoria y que a su trono vuela.

 

MI OFRENDA

 

Quiero poner mi ofrenda voluntaria

Ante tu altar, Jesús, con flor de harina;

Ver a la cruz mientras mi sol declina

Lento latir de mi salud precaria.

 

Encender en tus atrios mi plegaria

Con esa luz que todo lo ilumina;

Cantar a Dios, cantar, aunque la espina

Luto ponga en mi vida sedentaria.

 

Ir contigo a la cruz, morir contigo

Sin esquivar la hiel de tu castigo

Vivir, morir, bajo la sombra gris.

 

En el calvario donde tú moriste

Y con tu sangre virgen escribiste:

Salvación para hacerme tan feliz.

 

SENOR JESUS

 

Jesús, tu nombre santo revela la ternura

De aquel Padre amoroso que al mundo te entrego

Para cubrir de gloria, la negra desventura

Del hombre que en pecado por el mundo rodó.

 

Herido el hombre un día viniste a rescatarle;

Muerto, triste y doliente moriste tú por él;

Cegado por el odio, bajaste para amarle

Hasta beber la copa de aquella amarga hiel.

 

Viviendo en trono excelso llegaste al mundo impío

Y con tu gracia eterna, también al pecho mío

Para curar la herida, para darme la luz;

 

Por eso te bendigo, por eso yo te adoro,

Por eso te canto, por eso yo te imploro

En tanto que te nombro mi sin igual Jesús.

 

PRESENCIA

 

De la lírica voz de los pinares

Que escribe madrigales en su alfombra

Brota la voz de Dios cuando la sombra

Canta al Sol el Cantar de los Cantares.

 

Silbo y trinco; simbiosis que en el llanto

Hace el amor a la gentil corola

Ante el canto nupcial de la amapola

Que escribe su celeste epitalamio.

 

Todo habla de mi Dios: la flor, el ave,

La refrescante fuente cantarina,

El perfume del nardo, el viento suave;

 

El agua, el mar, el diente de la espina

La aurora que nos cubre con su llave

Un nuevo sol al pie de la colina.

 

REPOSO

 

Quiero, Señor, sobre tu pecho amante

Reposar como Juan, sentir tu aliento,

Cantar como la alondra, libre al viento

Mientras te veo bajo el sol triunfante.

 

Deja así que te admire y que trasplante

Mi fe hasta tus alturas; y que tu acento

Repercuta en las alas de mi adviento

Y así en tus brazos que te nombre y cante.

 

Eres mi todo, mi Señor, mi gozo,

Mi paz, mi luz, mi celestial abrigo

Y la razón de ser de mi reposo;

 

Yo quiero ser de tu poder testigo,

Gozar de tus delicias, dulce Esposo

Y entrar a tu mansión como tu amigo.

 

LA VOZ DE MI AMADO

 

¿Cómo hablar de su voz en el soneto

En catorce columnas encerrado

Si la voz inefable del Amado

Solo cabe en la luz del Paracleto?

 

Si el pintor nada dice en el boceto

Ni el verbo solo en el papel ajado

¿Cómo entender el eco del Deseado

Si ya estoy a la orilla del terceto?

 

Mas, si tengo la dicha de la oveja

De tener un pastor que al pasto guía,

El conoce el misterio de mi queja.

 

Me habla en la noche y al rayar el día

Y entre la luz de su Palabra añeja

Yo percibo la voz que mi alma ansía.

 

EN EL TEMPLO

 

La noche es manto negro; silencioso

Me postro ante tu altar oh Cristo Amado

Y tú que puedes verme acongojado

Me das en Silo sin igual reposo.

 

Si canto, enciendes en mi alma el gozo;

Si lloro, enjugas ríos que dispersos

Por mi mejilla pasan cual mis versos

Que nacieron con lirico alborozo.

 

Tu templo, Cristo, es delicada gloria

La fe muerta en tus atrios resucita

Y vibra en su latir el corazón.

 

Escucho sin cesar la bella historia

En que el mal al Seol se precipita

Y brilla en lo alto el Sol de Redención.

 

CREO

 

Creo en Dios, en Jesús su Amado Hijo,

Y en su Palabra que con ansias leo

Lámpara Santa, sombra del ateo

Que Dios no existe en su ignorancia dijo.

 

Creo en ti con inmenso regocijo

Pues con los ojos de mi alma veo

Tu imagen pura que mato el deseo

Cuando vague sin Dios, sin rumbo fijo.

 

Me siento como tú, crucificado,

Y vivo no ya yo, pues tú eres mío

Y de todas las gentes el Deseado.

Creo, llenaste el sin igual vacío

Que había en mi alma a causa del pecado

Y tornaste mi pozo en ancho rio.

 

GRACIAS SENOR

 

Gracias Jesús por la salud preciosa

Que has devuelto a mi vida acongojada;

Gracias, Señor Jesús por la alborada

Que me trajo vigor, tu luz hermosa.

 

Gracias, Señor, porque tu paz radiosa

Ha tornado a reinar en mi alma triste;

Ahora de tu luz mi alma se viste

Ahora de tu amor mi alma se goza.

 

Ahora puedo cantar, saltar en danza,

Murmurar la canción que el cielo alcanza

Y que me hace vibrar de honda emoción.

 

Puedo testificar que Cristo sana,

Que de su ser constantemente emana

Sangre inmensa de eterna redención.

 

YAHVEH SABAOT

 

Señor, tu hiciste el leviatán para jugar con él

Al lindo gorrioncito para libar la flor;

Gozas con la hormiguita que guarda su comida

Para el día en que lloran los campos tras la lluvia.

 

Juegas con los pingüinos a la orilla del mar

Y pones en sus manos la arena de la playa;

Cuán grande es tu nombre, dulce Yahveh Sabaot.

Señor de las alfombras de las hojas caídas.

 

Eres tan grande y Santo y también tan pequeño

Que cabes en mi alma para que brote el canto

E inspirarme yo pueda en tus cosas sencillas.

 

En las arenas sueltas que caen de tus manos,

En tu voz que se une a la voz de los santos

Y el himno que brota de tu magna creación.

 

AUSENCIA

 

Yo sufro por tu ausencia, Pastor de los pastores,

Hace ya veinte siglos que al cielo te elevaste,

Portador milenario de sangre que compraste

En la cruz del Calvario, dolor de tus dolores.

 

Como añoro mi Cristo, la miel y los olores

Del vino que serviste en la mesa del contraste:

El amor de los once y aquel traidor que amaste

Y aquel huerto que un día vio llorar a las flores.

 

Tu ausencia me impresiona, me abate, me consterna;

Son veinte siglos, Cristo, que tu mirada tierna

Ya no se posa fija, bajo aquellos olivos.

 

De Jerusalén.  Hay dolor en Samaria y tanta

Amargura infinita que ahoga la garganta

En este mundo solo y triste de los vivos.

 

VENDRA

 

Ya presiento tu llegada cono la esposa en vela,

Como alondra que espera que reviente el polluelo;

Como espera la noche la luz del alba inmensa

En estado de alerta bajo la luz del cielo.

 

Presiento que estas cerca, Señor,  que en tu vigilia

Contemplas a la Amada de larguísima ausencia

Siento tus pasos suaves en tus nubes de gloria

Dando luz los aires bajo la comba azul.

 

Te veo venir radiante con notas de trompeta,

Ceñido el lindo talle con ceñidor de oro

Con tus cabellos blancos como lana escogida.

 

Con voz de grandes aguas, una espada en tu boca

Siete estrellas de gloria en tu mano derecha

Y tu rostro encendido cual sol en su cenit.

 

CIELO Y AGUA

 

No gustan a profanos los versos que yo escribo,

Y no halagan, es cierto, pero los versos míos

Llevan en sí la esencia del vino generoso

Que mi espíritu bebe, en sorbos grandes, grandes.

 

Soy agua y cielo y mis versos son eso: aleluyas,

Gritos de un alma alegre embriagada de Dios;

Veo claro de noche, veo luz en las sombras,

Mi sol nunca se oculta, mi noche sucumbió.

 

Mi amanecer no espera, porque yo soy mañana,

Y el tiempo tembloroso bajo el cielo agoniza

Presagiando la gloria de una noche nupcial.

 

Como Ezequiel yo veo un cielo grande, abierto,

Un Trono azul sin sombras y más allá en lo alto

La silueta de un río de gloria sin igual.

 

PENTECOSTES

 

Pentecostés, ven pronto, que mi lluvia tardía

Extienda su melena feliz en las montañas

Y el agua corra ansiosa llenando los estanques

Y se llenen de gloria los cedros y los sauces.

 

Quiero ver a la novia, feliz, danzando alegre

Luciendo su vestido de blanco y sus atuendos

En tanto que la gloria de Dios llena su templo

Y hosannas inmortales irrumpan desde allí.

 

Quiero mi pentecostés, fiesta de las primicias,

Amontonar el grano bajo la luz del sol,

Florescencia de espigas, cumbre de la cosecha;

 

Himno de la esperanza, canción de clorofila,

La esposa engalanada frente al Esposo esbelto

Y el cielo proclamando la gloria de Israel.

 

INSPIRACION Y ANHELO

 

TU FIESTA

 

Prodigo fui, yo quiero tus violines

Y las notas dulcísimas de orquestas;

Quiero el becerro gordo de tu fiesta

Y el clamor sin igual de tus clarines.

 

Quiero a la sombra augusta de tus fines

Danzar entre el verdor de la floresta,

Porque la dicha de mi ser es ésta:

Gozar tu fiesta en íntimos confines.

 

Sentir tu amor con mi vestido nuevo

Con verde clorofila del renuevo

Que se mece tranquilo en el rosal.

 

Estaba muerto y en mi retorno vivo

Gozando de la savia del olivo

Que crece erecto en fresco manantial.

 

RESURRECCION

 

Nací muerto, mi espíritu sellado

No tuvo nunca comunión contigo;

Era una cifra, sin amor ni abrigo

Separado de ti por mi pecado;

 

Un sarmiento del cielo desgajado

Alejado del árbol de la vida,

Vagaba con el alma entristecida

Huérfano fui, sin paz, sin ser amado.

 

Pero un día encendiste en mi alma

Tu luz gloriosa que me dio el camino

Y que trajo a mi ser tu dulce calma;

 

Y a cambio de mi triste torbellino

Por tu sangre hijo soy bajo la palma

Que da sombra a mi bota peregrina.

 

PROCESO

 

 

 

 

UVA

 

Hazme uva dulce: es ese mi destino,

Dar fruto en el follaje del sarmiento

Percibiendo en tu vida el aliento

Que se encarna en el vientre de tu vino.

 

Sabor de vida para el peregrino;

Ir a la choza que golpea el viento,

Dar de beber de tu agua al que sediento

Busca cubrir harapos con tu lino.

 

Uva grande, robusta, tinta en agua,

Sabor de eternidad para el que llora

Y busca ansioso el fuego de la fragua.

 

Uva de tu racimo que te implora

Sobre el mar, libre al viento en mi piragua

Cantaré de tu gracia redentora.

 

TU MANTO

 

Como Eliseo persiguiendo a Elías

Yo te busco, Jesús, tras de tu manto

Para enjugar las perlas de mi llanto

En los bordes que cubren tus rodillas.

 

Manto de sol y luz, del gran Mesías,

Con verde terciopelo de amaranto

Pequeño cielo que quitó el quebranto

Y me da de su virtud todos los días.

 

Cuando te beso, tu virtud derramas,

Y se seca la fuente de mi angustia

Y miel me entregas en lugar de hiel;

 

Me ves de hinojos, con amor me llamas,

Calmas luego el dolor de mi alma mustia

Cortas flores conmigo en tu vergel.

 

VERSOS EN EL CIELO

 

Mis versos en el cielo no tendrán la amargura

Ni tristeza, ni angustia, ni nostalgia, ni nada

Que empañe la alegría de mi nueva alborada

Que arderá en mi vestido de infinita blancura.

 

Formaré madrigales de perfecta armonía;

Quizá versos sencillos de perfecta alabanza,

Los leeré dichoso, mientras mi cuerpo danza

Al compás de una inmensa y feliz melodía.

 

Versos de agua y de fuego, de eternidad y cielo,

De aleluyas eternas cuando se rasgue el velo

Y el mar de vidrio brille con la luz de otro sol;

 

Cantaré a aquel que un día murió para salvarme

Y que vendrá de nuevo también para llevarme

A regiones gloriosas de radiante arrebol.

 

HERIDAS

 

Herido fui, contemplo tus heridas,

Yo el culpable, tú en cambio el inocente,

A mí me hirió el hermano prepotente

A ti tu pueblo en llagas esculpidas.

 

Yo percibo la voz de los latidos

Tus espinas, la sangre de tu frente;

Tu perdón al extraño penitente

La hiel de tu dolor, tus pies partidos.

 

Fuiste herido, Señor, por tus hermanos

Yo por los míos que también me hirieron

Horadando mis pies, también mis manos.

 

Pone aceite en la herida que me hicieron

Aquellos que llamándose cristianos

Hiel y vinagre en mi dolor me dieron.

 

RESUCITAME

 

Lázaro soy, mi alma encadenada

Duerme inerte en el hielo de mi tumba

En una ausencia cruel que se derrumba

Cuesta abajo en el mundo de la nada.

 

Mi Betania es la ruta desolada

Enclavada en obscura catacumba

Como el halo sombrío de la zumba

Atado estoy en dura encrucijada.

 

Levántate Señor, quita la piedra

Tu hilo en mi alma encadenada enhebra

Y proclama feliz liberación.

 

Que me desate con poder tu mano

Que herida fue por mi vivir profano

Y dame en cambio el vino de tu unción.

 

NO TEMO AL MAÑANA

 

Yo tengo asegurado mi mañana

Mi alma se alegra siempre en la esperanza;

Veo su gloria eterna en lontananza

En la aparente latitud lejana.

 

Es una lejanía que me ufana

Que arde en mi pecho porque está conmigo

Jesucristo el Señor, celeste abrigo,

Bella luz que encendió en mi edad temprana.

 

Sé que en la casa de mi Padre existen

Moradas que de gloria eterna visten

Y El prepara una Patria para mí.

 

Por eso no le temo a mi futuro

Pues si dejo este mundo tan obscuro

Tendré perfecta claridad allí.

 

PARABOLA

 

Vírgenes, despertad, alzad la frente

Y mantened la lámpara encendida

Pues el esposo que ama y que da vida

Ha de venir al mundo, de repente.

 

Vírgenes, despertad, la llama ardiente

Del Espíritu Santo está invitando

Las bodas del Cordero están llegando

En raudales de luz iridiscente.

 

Llegó la media noche, clama el cielo,

Viene el Esposo en deslumbrante vuelo

Para darnos completa redención.

 

Salid a recibirle, en la desierta

Ruta de la aflicción, se abre una puerta

Como se abre también el corazón.

 

EL MANTO

 

Iglesia, levántate, ya es hora, son las doce,

Alista tus doncellas de fe, amor, esperanza

He aquí el esposo viene, salid a recibirle

Aceite en tu vasija, tu lámpara encendida.

 

Quemada por el Febo, tus ojos delicados

Dos luceros que brillan, morena codiciable

Que sigan alumbrando a un mundo en tinieblas

Mientras llega el Deseado en la esquina del tiempo.

 

Luce al mundo perdido tu manto de justicia

Y escóndete en la cámara secreta del Amado

Mientras pasa la furia de la gran tempestad.

 

Sufre y goza por dentro, mas allá de tu templo

Y ten por sumo gozo llorar por el Amado

Ya reirás llorando de amor entre sus brazos.

 

EL ENCUENTRO

 

En alas de la angustia me fui desde el santuario

De este templo de sangre que en ondas pulsaciones

Ha buscado en las sombras de las constelaciones

Aquello que no alcanza la fe del incensario.

 

Herido, taciturno, volví cansado y triste

Y en diálogos secretos con mi espíritu inmenso

Encuentro que la vida tan solo es el comienzo

De algo eterno y sublime que ya en el alma existe.

 

Que el dolor sublime; que es fuerza que desata

Las burdas ligaduras  del deseo que mata

Y que Dios está adentro; que es mentira el morir.

 

Que el cielo no está arriba, sino en el alma misma

Y que aquello que vemos tras los bordes del prisma

Es belleza escondida como oro de Ofir.

 

REDENCION

 

HERIDAS

 

Herido fui, contemplo tus heridas,

Yo el culpable, tú en cambio el inocente

A mí me hirió el hermano prepotente

A ti tu pueblo en llagas esculpidas.

 

Yo percibo la voz de los latidos

Tus espinas, la sangre de tu frente;

Tu perdón al extraño penitente

La hiel de tu dolor, tus pies partidos.

 

Fuiste herido, Señor, por tus hermanos

Yo por os míos que también me hirieron

Horadando mis pies, también mis manos.

 

Pone aceite en la herida que me hicieron

Aquellos que llamándose cristianos

Hiel y vinagre en mi dolor me dieron.

 

EL TRIUNFO DE LA VIDA

 

Ante el triunfo aparente de la muerte;

La victoria de masa fratricida

Vuelve a la vida el dueño de la vida

Y el dardo en gloria eterna se convierte.

 

Han pasado las brumas del calvario,

Solo queda una piedra abandonada

La noche se convierte en alborada

Y la tumba en los lienzos y el sudario.

 

Resucitó Jesús, su sacrificio

Ha vencido el enorme precipicio

Que separaba al hombre de su Dios.

 

Después se alzó en las nubes victorioso

Triunfante, eterno y volverá glorioso

Voz de trompeta, gloria de su voz.

 

TUMBA VACIA

 

Canto feliz, la tumba esta vacía,

Mueve el cielo radiante sus cristales,

Y tras la sombra gris de los zarzales

Hay una Fiat lux: la luz de un nuevo día.

 

Hay en el cielo azul algarabía

Lloran de amor los claros manantiales,

De la cruz el amor brota a raudales

Canta la paz sobre la tumba fría.

 

Susurra el viento el himno de las aves

Hay en el aura de los vientos suaves

Un verbo de esperanza y bendición.

 

Se levanta Jesús, la piedra es rueda,

La muerte cae, sin poder se queda

Y entona el monte su triunfal canción.

 

TU CRUZ

 

Tu cruz, oh Cristo, es manantial de vida

Donde fluyen riquísimas esencias,

Como el néctar que brota en las hortensias

Como mana la sangre de tu herida.

 

Amo tu excelsa cruz donde se anida

Todo el amor de Dios que allí es un rio

Y que calma el afán del pecho mío

Seguridad en mi postrer partida.

 

Es tu cruz gran amor que se levanta

De la tierra hasta el cielo y que quebranta

El duro corazón del hombre infiel.

 

Es el perdón de angustia que destruye

La muerte para siempre y que construye

Tierra nueva en el mundo de Luzbel.

 

AGONIA

 

Grandes gotas de sangre frente de tu frente

Se escapan como ríos de amargura,

Perlas de amor, de sin igual ternura,

Que brotan como límpida corriente.

 

Solo, triste, cansado, el Padre ausente

Cae sobre tus hombros mi pecado

Y por los tuyos, solo abandonado

Calla de amor tu corazón doliente.

 

El huerto llora, la traición asoma,

La inocencia del huerto da su aroma

Entre sombras de cruel apostasía.

 

Tu cuerpo bello, flor de sacrificio,

Se levanta en la noche del suplicio

Y escribe Salvación en su agonía.

 

TRAICION

 

¿Por qué vendiste a tu maestro, Judas,

Con beso de traición en su mejilla,

La más abyecta y cruel apostasía

Que emergió desde el seno de tus dudas?

 

¿Por qué en la noche silenciosa escudas

Aquello que maquinas en tu día,

Cuando tu ojo acusador expía

Al Divino Señor con ansias mudas?

 

Pero es de noche y tu alma es un desierto

Apresúrate ya camina al huerto

Y consume tu hazaña de traición;

 

La noche calla, el beso ya se ha dado

El Divino Jesús ya está entregado

Y palpita doliente el corazón.

 

TU GRACIA

 

Para salvarme, Cristo, me imputaste justicia

Caí herido y ya muerto me rescató tu mano,

Por tu gracia infinita, ahora soy cristiano

Y estar siempre a tu lado feliz es mi delicia.

 

Me movía en el mundo en marcos de injusticia

Y era como todos: orgulloso y profano;

Estaba enfermo y triste, pero ahora estoy sano

Tu mano sanadora me alienta y me acaricia.

 

Nada hice yo, pues tú lo hiciste todo, Señor,

Y me muevo en el suave murmullo de tu amor

Y en la dulce fragancia del Espíritu Santo.

 

Mi hombre nuevo es un himno de prometida gloria,

Y a cambio de una vida desolada, ilusoria,

Me diste la armonía de un bello y dulce canto.

 

INTIMOS

 

LOS HIJOS DE RUTH

 

Amo a los hijos de mi Ruth querida

Con su amor que en perlas se derrama;

Y para el vate que a los  cuatro os ama

Sois una luz azul para mi vida.

 

Tres nietos en mi tarde florecida;

Tres lucecitas son que amor proclaman

Cuando en el templo a mi Señor alaban

En su santa presencia compartida.

 

Samuel, el primogénito que canta;

Obed, el morenito de alma santa

Con Gabriel el ansiado Benjamín;

 

Forman el trino del hogar dichoso

Que ha de triunfar en aguas de reposo

Permaneciendo fieles hasta el fin.

 

ESTA TARDE DE ABRIL

 

Esta tarde de abril, esbelta y pura

Que tengo ante mis ojos en Sabana

Sur, San José de Costa Rica, hermana,

Patria de mi hijo, es fiesta en mi locura.

 

Tarde gris, viento, ronda, canto, altura

Donde la tarde gris también se ufana

En proclamar la gracia soberana

Que se intuye, serena, en la espesura.

 

Tarde en gracioso celofán dormida

Bajo un sol que agoniza en lontananza

Dejándome al morir, amor y vida.

 

Tarde que enciende adentro la esperanza

En recuerdos de gloria florecida

Como esa fronda que sonríe y danza.

 

ANA ISABEL

 

Ana Isabel, mi voz es canto en grito

Voz de Alondra en mi alma peregrina

Que se hace angustia a causa de la espina

Que lacera tu tierno cuerpecito.

 

Oro por ti a mi Señor bendito

Y en las noches a El mi ser se inclina

Anhelando esa gracia tan divina

De sanidad, poder tan infinito.

 

Ana Isabel, fragancia de azucena

Mielcita para mi alma acongojada,

Tu risa azul, en flor, calma mi pena.

 

Tu vocecita triste en la alborada

La suave luz de tu mirada buena

Vivifica mi ser ¡Oh dulce amada!

 

CANTO A COSTA RICA

 

Estos sonetos que mi ser desgrana

En catorce pilares de granito

Son en su Patria como un canto en grito

Desde el ideal de paz que nos hermana.

 

Himno entre mares de la dicha emana

En notas que se van al infinito;

Plegarias que palpitan de hito en hito

En sus campos de gloria soberana.

 

Rafael Calderón, mi presidente,

Es Costa Rica como dulce fuente

Donde brota la miel y la poesía.

 

En nombre de mi Patria te saludo

Y a la sombra del lábaro y su escudo

Yo canto a tu bandera en este día.

 

(Costa Rica 23 de abril de 1993)

 

UN POCO

 

Un poco, unos minutos de tristeza

Noches de insomnio, ratos tenebrosos,

Larga espera en momentos tormentosos,

Un poco de ansiedad, de angustia es esa.

 

Inexplicable instancia en mi pobreza

De paz y gozo mientras hiere el dardo;

Mi corona de espinas tiene el cardo

Que se hunde sin piedad en mi cabeza.

 

Otro poco y me inunda su presencia

Al recostarme allí junto a su pecho

Y recibo del cielo rica luz;

 

Otro poco y se llena mi existencia

De gozo celestial junto a mi lecho

Y brilla en mi alma el rostro de Jesús.

 

FELIZ

 

Ni el dardo cruel de la opresión traidora

Que en las noches de insomnio me tortura,

Ni del mundo la hiel de su amargura

Me impiden ver tu faz consoladora,

 

Para el vate que te ama y que te adora

Eres la miel sin par de mi ventura;

Mis harapos has vuelto en vestidura,

Mi nombre en luz que mis cabellos dora.

 

Tranquilo, frente al sol de mi futuro

Que ya se oculta en sombra de mi ocaso

Me aferro al cetro de tu trono puro.

 

Tras mis tin9eblas muy feliz te abrazo,

Tu transformas en luz mi instante obscuro

Y lloro de emoción en tu regazo.

 

MI AGUIJON

 

No te huelgues de mí, enemiga mía,

Implacable; Jesús te hará pedazos,

Frente a tus huesos me alzara en sus brazos

Y en mis tinieblas nacerá mi día.

 

Rotos los lazos de la muerte impía

Se romperá mi tumba tras los pasos,

Del Autor de la vida en sus regazos

Dejare mi crisálida vacía.

 

No te burles de mí, tu sombra mata,

Pero la luz de Jesucristo es vida

Y presiento que viene, me arrebata,

 

Me lleva al cielo en liricas visiones

Pone aceite en la sombra de mi herida

Y se proclama luz en mis prisiones.

 

MATINAL

 

Despierta esposa mía, ya es la hora,

Mira la angustia de mi noche en vela,

Mi corazón es bomba que revela

El dolor que en silencio me devora.

 

Mira la angustia que en mi ser empeora

Ora y dame la mano que consuela;

Tan solo al ver que tu plegaria vuela

Callado espero paz consoladora.

 

Ven Blanca Eva y mira mi tristeza,

Cuéntale a Dios los dardos de mi pena

Para que ponga en mi desierta mesa,

 

La suave luz de su mirada buena,

En tanto el día con su encanto empieza

Y llora de alegría la azucena.

 

BLANCA

 

En mi lluvia otoñal te canto Blanca

Mi canto gris que es delicada gloria

Tú que escribiste una bella historia

En mi pecho que lágrimas arranca.

 

Juntos vimos a Dios en la hora buena

Abrazando la cruz del Monte Moria;

Juntos también cuando la negra escoria

Puso dolor en tu alma de azucena.

 

Recibe estos versos míos

Y haz con ellos un níveo florero

Para que haya en mi casa siempre flores;

 

Y en nuestra tarde de otoñales lluvias

Entonemos gloriosas aleluyas

A Jesús, el Amor de los amores.

 

A VIRGILIO ZAPATA

 

Sorpresivo homenaje en este día

Los que te aman te brindan jubilosos,

Pues cumples veinticinco años dichosos

De un ministerio en grata travesía.

 

Día triunfal, aquel de algarabía

Cuando se alzaba el cuerno de la unción

Mientras tu alma gozosa recibía

La más excelsa y santa comisión.

 

Parece que fue ayer, parece un sueno

Cuando al entrar feliz al ministerio

Posó en tu ser la mano del Señor;

 

Y empezaste a marchar con firme empeño

En la senda del célico ministerio

De la piedad, la esencia del Amor.

 

Mira hermano Virgilio Zapata, en visión retrospectiva

Canta en Mizpa ¡Eben-Ezer!

Y viendo al cielo en faz contemplativa

Feliz une feliz con el ayer.

 

Si en el camino el oro y rosicler

Torno en sombra fatídica tormenta

Nunca pudo borrasca tan violenta,

Virgilio, hacerte a ti retroceder,

 

Porque al llamarte el Cristo de la Gloria

Te dio en la luz de su palabra santa

La vara sin igual de su poder.

 

Por eso el Verbo dela Eterna Historia

En esta fecha luminosa canta

Y exclama en el IEAL, ¡EBEN-EZER!

 

GUATEMALA

 

Yo te nombro feliz mi Guatemala

En éxtasis de unción retrospectiva

Inspirado en tus ríos de agua viva

Donde la flor silvestre aroma exhala.

 

En tu bello quetzal que es pecho y ala:

Verde de Ceiba con fulgor de arriba,

En tu Bandera que con voz altiva

Canta tu Himno de amor que a nada iguala.

 

Dios te hizo hermosa y modelo tu hormigo

Para que cantes en las noches bellas

Y tengas al Creador como tu amigo.

 

En tu niñez cantaron las estrellas

Y yo que soy de tu bondad testigo

Canto también como cantaron ellas.

 

JOSE MARIA MUNOZ

 

Para el hombre que fue un verbo de fuego

Sonrisa clara, zarza reluciente

Que se encendió en feliz desasosiego

Y luego se apagó serenamente.

 

Para aquel que entregó su vida entera

Llevando el Evangelio en manos llenas,

Grabar en versos su pasión quisiera:

Ir por el mundo y desatar cadenas.

 

Eso quisiera yo, José María,

Gigante antorcha que en la iglesia ardía

Del Espíritu Santo siempre llena;

 

Aún en el dolor siempre triunfante,

Aún en el pesar siempre adelante

Sonrisa en flor con la faz serena.

 

II

 

Un día, hermano Chema, en raudo vuelo

A las altas regiones te elevaste

Y todo se alegró cuando llegaste

A la patria de luz, al mismo cielo.

 

Se alzó por fin el anchuroso velo

Que no nos deja ver el Ara Santa

Donde ya nadie llora, todo canta

Y ya no hay muerte, lágrimas, ni duelo.

 

¡Cómo hace falta  aquí tu verbo ardiente

Tus roncos aleluyas, tu elocuente

Voz de un varón, mirada de atalaya;

 

Manos de luz borrando las fronteras,

Pies al sol en jornadas tempraneras

O cuando el Astro Rey se hunde y desmaya!

 

CENTENARIO

(Con motivo del Primer Centenario de la obra evangélica en Guatemala)

 

Son cien años de luz, de luz divina

Los que el pueblo cristiano conmemora

Tras las sombras, surgió una nueva aurora

Tras el cansancio, el agua cristalina.

 

Ideal hijo de un gesto visionario

Que vio surgir la luz de un nuevo día;

En cada precursor la antorcha ardía

Por difundir la historia del calvario.

 

Gloria a Dios por aquellos que lucharon

Por traer esa luz y nos dejaron

Del evangelio herencia sin igual.

 

Y Gloria a Dios por nuestro siglo de oro

Porque es para nosotros un tesoro

Dádiva fiel del Padre Celestial.

 

ESCUINTLA

 

Fuiste princesa india en tu infancia

Cuando las flores eran tu embeleso

Y te dormían con un tibio beso

Que te daban con toda su fragancia.

Morena de ojos verdes, por tus venas

Corría sangre sin igual, valiente,

Y la mano del Dios omnipotente

Te entregaba en manojos cosas buenas.

 

Herida por los blancos sucumbiste,

Con tus manos en sangre, el rostro triste

Tu boca enmudeció como el quetzal;

 

Y en tanto el mar tus lágrimas bebía

La diáfana visión de un nuevo día

Le dio a tu ser un cantico triunfal.

 

II

 

Princesa de la costa, casta, hermosa,

Con tu nombre de niña, siempre pura,

Linda reina del mar, en ti fulgura

La llama del amor, la paz radiosa.

 

Fuente de inspiración, en tus praderas

Se oye el rumor de fuentes cantarinas,

Cuchicheos, visión de golondrinas

Y un eterno rumor en tus palmeras.

 

Eres canto de amor, penumbra y sombra,

Luz para el alma inquieta que te nombra,

Un remanso de paz y bendición;

 

Corazón de una tierra que en su flora

Lleva la esbelta espiga que se dora

En efluvios de luz con tu arrebol.

 

III

 

Si ayer en traje de pipil, morena,

Rendiste a Dios gratísima alabanza

Si hoy en tus campos brota la esperanza

En mensaje de caña y azucena.

 

Tu mañana será, fulgor de estrella,

Eterno madrigal para tus hijos,

Para el trabajo sin cesar prolijos,

Para hacerte feliz, más dulce y bella.

 

Serás la inspiración del que te canta,

De este rico girón el ara santa,

De aquellos que en tu seno nacerán.

Serás la Escuintla que soñó Bergaño.

Serás la inmaculada flor de antaño,

La siempre bella y lírica Ixcuintlán.

 

ESCRITA CON SANGRE

 

Vamos Délvin, esta es la cartulina

Escrita por Dios con sangre carmesí

Para la Santa Cena donde Rina

Y Ruth con Melqui estarán allí.

 

Por fe contemplo Adolfo la gran fiesta

Que a su Esposa dará el Señor Jesús

Entre notas dulcísimas de orquesta

Y el blanco iridiscente de la luz.

 

Escapa Byron, Hur no tiene nada

Mas yo veo bellísima alborada

Y una gloria sublime en Canaán.

 

Así yo un día con los ojos fijos

Tendré la dicha de ver a mis hijos

Junto a Jesús, Jacobo y Abraham.

 

PALENCIA

 

Luz y sombra, canción y clorofila,

Cielo que ensaya bellos madrigales

Sonetos de ilusión en tus maizales

Con la suave fragancia de la lila.

 

Canto a la fronda gris que se deshila

Bajo la furia de tus vendavales,

Canto a tus florecidos  arrabales

De donde baja el pájaro a la pila.

 

Canto en Palencia a la gentil floresta

Donde los niños como en esta fiesta

Entonan himnos suaves al Señor;

 

Canto a Jesús que todo lo ilumina

En el Colegio América Latina

Que proclama la gracia de su amor.

 

AMERICA LATINA

 

Salve Instituto AMERICA LATINA

Roble inhiesto que al paso de la brisa

Das al mundo la savia que eterniza

Y trae al mundo la verdad divina.

 

Ante Jesús mi corazón se inclina

Pues él te vio nacer, y ya árbol grande

La savia del saber en ti se expande

Como la dulce fuente cantarina.

 

Me hice maestro en ti, siervo y obrero

De la Jerusalén que se edifica

Un humilde y sencillo misionero;

 

Como esa juventud, simiente rica,

Que en ti se educa en el amor primero

Y que en visión de fe se multiplica.

 

INVITACION

(poema a Blanca Eva)

 

Al Cristo que yo adoro dulce Amada

Acércate también para que un día

Juntos crucemos la esplendente vía

Te diga ven, levántate y anda.

 

Quizá a la sombra de la gloria de una jacaranda

Escucharas la suave melodía,

Al Cristo de la gloria que a fe mía

Obedecer a Dios al hombre manda.

 

Tu que en la tierra diste a mi alma

Con tu voz reposada dulce calma

Inspiración para cantar al niño;

 

Tu que en las horas de dolor tu aliento

Puso en mi alma el oloroso ungüento

Y la miel del panal de tu cariño.

 

IXTAPAN DE LA SAL

 

Ixtapan de la Sal, México canta

Con voz de alondra y sol que coquea;

Con la brisa que corre y semblantea

Tu verde azul florido y que levanta.

 

El corazón que sube a la garganta

Para cantar contigo en la llanura

En multiformes trozos de hermosura

De roca y agua, flor y enredadera.

 

Coatepec es canción, llanura inmensa

Donde la espiga escribe en verbos de oro:

Vida que corre en diferentes rutas.

 

Ixtapan de la Sal, la luz comienza

Surge el verso, dignísimo tesoro,

Sobre el aliento suave de tus grutas.

 

ANTE EL ALTAR

 

Para hablar de tu llanto, Patria mía,

Necesito llegar a tus altares,

Y percibir en mi alma tus pesares

Que se vierten en son de chirimía.

 

Sentir tu soledad y tu quebranto

En el quetzal que encarna tu tristeza,

Y en la augusta y gentil naturaleza

Que revela el viacrucis de tu llanto.

 

Extasiarme en la gloria de tu escudo,

Ver tu pájaro hermoso, pero mudo

De pie escuchando música de tun;

 

Libre sobre el augusto pergamino

Que en letras de oro delineó el camino

Abierto al mundo en sangre de Tecún.

 

ELEGIA DE LAS LÁGRIMAS

 

Llora el cielo con gotas invisibles

Llevando su mensaje a las corolas;

Y llora el fiero mar con llanto de olas

Su gran dolor con frases indecibles.

 

Llora el rosal, los bellos manantiales

Que brotan del dolor de la montaña;

Llora el bosque sombrío que se baña

Con el llanto de lluvias nocturnales.

 

Llora al nacer y cuando muere,

Por el dolor inmenso que lo hiere

Y llora en su latir el corazón.

Como llora también la Patria mía

Esperando la luz de un día,

Que torne en paz su extraña confusión. 

 

HE AQUÍ UN POETA QUE CANTA A DIOS

 

Palabras del periodista y escritor Rafael Escobar Argüello

 

En los 73 sonetos que anidan en las páginas de este libro, no hay otra cosa que poesía, eso es armonía, inspiración, versos que expresan amor, devoción, fe, sencillez y humildad.

 

Délfido Barrera Navas, poeta cristiano por excelencia, realizo una magnífica labor literaria al escribir estos sonetos agrupados bajo el título de PERFUMEDE LIRIO, nombre de la película que narra la historia de su vida.  Quien ha incursionado por los azarosos caminos de la rima, sabe que, especialmente el soneto, tiene una estructura difícil de lograr en la brevedad de sus catorce versos y que se necesita inspiración para rimar bellamente palabras que expresen cabalmente su concepto.

 

Pero tal como lo revelan elocuentemente las páginas de este libro, parece que para Délfido Barrera Navas, la poesía, por difícil que sea, es solo un ejercicio espiritual que él puede brindarnos a manos llenas, mientras crea metáforas que nos comunican la profundidad de su pensamiento en el anhelo supremo de ser siempre luz y sal de la tierra.

 

En el pórtico del libro, el lector hallara tres poemas a las personas de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, que son un tríptico de alabanza, en la que el poeta, estando ante la magnificencia del Altísimo, expresa su extraordinaria humildad:

 

“Mas nada soy y tu grandeza es tanta/ que cubre eterna el universo todo, / como una sombra portentosa y santa.

Y dice al Hijo: / “Tú que llevaste a mi alma entristecida una nueva canción y la tibieza del rico aceite que sanó mi herida.”

Y finalmente al Espíritu Santo: / “Oh, Gran Consolador, persona amada, / presente en todas las dispensaciones, / en el Nadir y en las constelaciones/ y en la obra de Cristo, consumada.”

 

Como en épocas remotas, en las que solo Dios y los personajes bíblicos eran quienes daban inspiración a poetas, músicos y pintores, así hoy, a las puertas del siglo XXI, Délfido Barrera Navas, canta de nuevo en este libro, casi con exclusividad, a Dios, ignorando el amor mundano, los problemas sociales, los ideales políticos y a cuantas musas han acaparado la inspiración de los poetas modernos, no porque desconozca o quiera ignorar cuanto es parte del diario acontecer sino porque en esta época de su vida, en la que nevado en sus sienes y hay en su camino una alfombra de hojas otoñales, vale la pena regresar al primigenio objeto de la inspiración poética, en pos del amor, misericordia, sabiduría, como buscando primeramente el Reino de Dios.

 

Estoy seguro que quien lea este libro podrá disfrutarlo plenamente, en toda su hondura y dimensión poética.

 

 

 

 

 

 

 

DELFIDO BARRERA NAVAS

PERFUME DE LIRIO

 

PROEMIO

 

     En una radiante mañana, de la tercera semana del mes de julio del presente año, encontrándome en la hermosa Catedral del Periodismo Nacional, la Hemeroteca Nacional  “Clemente Marroquín Rojas”, donde suelo acudir diariamente a investigar los periódicos de hace medio siglo, recibí la gratísima visita de mi amigo periodista, profesor y exquisito poeta don Délfido Barrera Navas, a quien le tengo especialísimo afecto y admiración, al igual que a sus hijos, los periodistas Byron Boanerges y Héctor Adolfo, únicos que conozco.   ¡Grata visita en verdad! La  alta educación de don Délfido, no  permitió conversar en la nave principal de la Hemeroteca y para mayor tranquilidad, nos posamos en uno de los largos confidentes del moderno parque centenario, pero a todo esto mi corazón latía con mayor aceleración y me preguntaba:

¿Qué le pasará a este digno siervo del Señor? ¿Qué me irá a comunicar? ¿Una tragedia? ¡Oh, no!, afortunadamente para mi angustia, pronto se despejó la incógnita, y me dijo: quiero que usted me haga el favor de hacer el PROLOGO de mi poemario: “PERFUME DE LIRIO –Poesía Lírica Evangélica-“, que acabo de concluir y ya va camino a la editorial, y hablando y hablando, puso en mis manos su poemario, una gavilla lírica en sonetos con delicado olor a santidad.  Con unas cuantas palabras de recomendación para la custodia de sus originales, don Délfido se marchó para su casa y yo volví al templo de la cultura, a continuar mis investigaciones y bajo el brazo, un verdadero tesoro sagrado, el manojo de sonetos, ahora bajo mi más estricta responsabilidad.

 

Hace muchísimos años, conocí espiritualmente a don Délfido, por medio de periódicos y revistas de carácter educativo y su delicada poesía infantil de su poemario “Luciérnagas”, y unos cuantos años más tarde, tuve la dicha de conocerlo personalmente en la Asociación de Periodistas de Guatemala y posteriormente en la Asociación de Escritores y Amigos del Libro Nacional, y desde entonces, le profeso gran admiración y aprecio.

 

Don Délfido Barrera Navas vio la luz primera de este hermoso mundo, en Santa Catarina Mita, Jutiapa, -“Catocha de mis recuerdos”- como él la llama, un 12 de diciembre de 1927, rodeado del cariño de sus papás, don Pedro Barrera Rodas y doña Plácida Navas de Barrera.  Su esposa, Blanca Eva –fiel sierva de Dios- y sus hijos: Delvin, Héctor Adolfo, Byron Boanerges, Ruth Noemí, Rina Judith y Eleázar Melquisedec, todos profesionales de renombre.  Don Délfido es maestro de Enseñanza Rural (7º. Año) -1943-1944-, Maestro de Educación Primaria Urbana y Especializado en Supervisión Educativa por la Universidad de Panamá.  Después de desempeñar cargos de profesor de grado, en muchas escuelas rurales y urbanas de nuestra Guatemala, por sus grandes méritos profesionales llega a ocupar el alto puesto de Supervisor Técnico de Educación, en muchos lugares; Orientador Técnico de Educación de Socio Educativo Rural; Director del Instituto Normal Mixto de Huehuetenango y varios cargos docentes y administrativos en colegios particulares.  Actualmente está jubilado por el Estado, pero dedicado a muchas actividades periodísticas, literarias y lo mejor de todo, cristianas.

 

Su producción literaria ha sido abundante y de delicado perfume lírico, que ha penetrado hasta los intersticios auriculares del corazón de los niños guatemaltecos.  Sus poemas infantiles son sublimes y se recitan por doquier.  He aquí sus obras: (VERSOS): Espígas del Alma, Antología, En Voz Alta, Poemas del Pesebre, Luciérnagas (poemas infantiles para los días especiales del ciclo escolar –dos ediciones-), Sobre mis alturas, Oro en el Barro, Aguas de reposo (prosa poética).  Otras obras: La Formación de un Desafiador (Teología), Cómo enseñar (obra didáctica), Idioma Español Primer Curso (libro de texto); Catocha de mis recuerdos (Memorias), Antología de la Poesía Jutiapaneca (coautor), El secreto de ser fructífero (folleto), Relaciones humanas desde el punto de vista bíblico, y ahora su poesía cumbre PERFUME DE LIRIO –Poesía lírica evangélica-.

 

Acabo de leer, con verdadera fruición, su poemario PERFUME DE LIRIO –Poesía lírica evangélica- , que consta nada menos que de 77 sonetos, conformados por mil sesenta y ocho versos, saturados del más perfumado lirismo cristiano, su rico florilegio lo divide en cuatro secciones:

 

a)      Alabanza, honra, gloria y poder por los siglos de los siglos.

b)      Inspiración y anhelo

c)      Redención, y

d)      Íntimos

 

Don Délfido es un inspirado poeta de cuerpo entero, que ha cultivado maravillosamente todos los metros, incluyendo también el verso libre; pero ante todo, el soneto lo maneja con toda propiedad; pero ¿qué es un soneto? Se preguntaba el recordado gran poeta y antologista Dr. Horacio Figueroa Marroquín (RIP) en su obra “50 DE LOS MAS BELLOS SONETOS DE LA LIRICA GUATEMALENSE” y dice: “El soneto generalmente, aunque no siempre, es un mensaje de amor; es el lenguaje del poeta enamorado o del simple mortal, que sin ser poeta, utiliza el soneto como un vaso para verter en él todas sus lágrimas, sus amarguras, sus pasiones, sus tristezas, sus desengaños y hasta su despecho por la indiferencia de una Dulcinea insensible, o para manifestar, como con paleta de pintor, toda la belleza que encuentra en las cosas o en los seres amados.  Por eso Benivieni, poeta de Italia, de donde parece haberse originado el soneto, escribió sus “Sonetti del Amore e della Belleza Divina”; y Petrarca expresó su amor a Laura en sus 300 sonetos. –Sigue diciéndonos Figueroa Marroquín: “El soneto es a la poesía lo que el vals es a la música: son dos formas románticas de expresión del pensamiento que nunca serán olvidadas”. Pero el poeta Délfido Barrera Navas nos describe admirables perfiles del soneto, en la siguiente composición poética:

 

LA VOZ DEL AMADO

 

¿Cómo hablar de su voz en el soneto

En catorce columnas encerrado

Si la voz inefable del Amado

Solo cabe en la luz del Paracleto?

 

Si el pintor nada dice en el boceto

Ni el verbo solo en el papel ajado

¿Cómo entender el eco del Deseado

Si ya estoy a la orilla del terceto.

Mas, si tengo la dicha de la oveja

De tener un pastor que al pasto guía,

Él conoce el misterio de mi queja.

 

Me habla en la noche y al rayar el día,

Y entre la luz de su Palabra añeja

Yo percibo la voz que mi alma ansía.

 

Lo admirable y bello de don Délfido, sin lugar a dudas, es que es el único poeta guatemalteco que ha cultivado, con tanta profusión y amor, la POESÍA EVANGELICA propiamente dicha, únicamente comparado con aquel gran orador sagrado, que fue poeta e himnólogo, don Alfredo Colom M. (1904-1971) –padre del eminente educador y escritor Lic. Leopoldo Colom Molina–, cuyos bellísimos himnos como: América será para Cristo, Pies Divinos, Manos Cariñosas y otros que se cantan en todos los templos evangélicos de América Latina; fue tan grande la sublimidad de sus poéticos himnos que, si no estoy equivocado, en Quito, Ecuador, se le erigió un monumento a su egregia memoria, lo que, lamentablemente, no se hizo en nuestra Guatemala, –Nadie es profeta en su tierra, reza la sentencia cristiana.  Permítaseme, en esta oportunidad, rendirle un modesto homenaje a su memoria, reproduciendo su bellísimo himno:

 

MANOS CARIÑOSAS

 

Manos cariñosas, manos de Jesús;

Manos que llevaron la pesada cruz.

Manos que supieron sólo hacer el bien

¡Gloria a esas manos; ¡Aleluya, amén¡

 

Blancas azucenas, lirios de amor,

Fueron esas manos de mi redentor

Manos que a los ciegos dieron la visión

Con el real consuelo de su gran perdón.

 

Manos que supieron calmar el dolor.

¡Oh, manos divinas de mi Redentor!

Que multiplicaron los peces y el pan,

Manos milagrosas que la vida dan.

 

Manos que sufrieron el clavo y la cruz;

Manos redentoras de mi buen Jesús.

De esas manos bellas yo confiado estoy,

Ellas van guiando, pues al cielo voy.

 

¡Oh Jesús! Tus manos yo las vi en visión

Y vertí mi llanto con el corazón;

Vi sus dos heridas y la sangre vi

Que tú derramaste por salvarme a mí.

 

Don Alfredo Colom M. cultivó la poesía del género épico, mientras que don Délfido, la poesía lírica. Otros poetas guatemaltecos hicieron versos evangélicos, entre ellos Marco Tulio García Manrique y Raúl Hernández Arana, pero no llegaron a tener una producción que los consagrara.  Uno de nuestros valores que a principio de siglo le cantara a Cristo con altura y delicadeza, fue el poeta chiquimulteco Raúl Mejía González, quien nos dejó su poema inmortal “LA VISION DE LA CRUZ” que hoy es un hermoso himno, que con tanto fervor se entona en todas las iglesias evangélicas de Guatemala.

 

Don Délfido Barrera Navas, ha recibido multitud de distinciones tanto nacionales como internacionales, que destacan su egregia personalidad; entre las internacionales podemos citar que la Asociación Cristiana de Artistas de Radio y Televisión de los Estados Unidos de Norteamérica, llevó a la pantalla chica la vida del poeta y escritor Délfido Barrera Navas, en la película “PERFUME DE LIRIO” que fue filmada en México y los Estados Unidos, una muy digna distinción y honor, para el poeta y escritor cristiano guatemalteco, que por doquier glorifica el nombre de Dios. ¡Aleluya!

 

Leyendo y releyendo este excelso poemario, han quedado grabados en lo más profundo de mi corazón los sonetos: Cielo y Agua, Resurrección, Uva, Tu Manto, Versos en el Cielo, Vivir y morir.  No temo el mañana y Heridas, versos que permanecerán en mi almohada, porque serán mi guía espiritual, para no apartarme de los santos caminos del Señor, en tanto viva, en este valle de dolor y de ingratitud. Por último, en el segmento INTIMOS, don Délfido nuevamente deja traslucir el delicado perfil de su humanidad y agradecimiento, exaltando las señeras figuras de dos pilares de la iglesia evangélica guatemalteca, VIRGILIO ZAPATA y JOSE MARIA MUÑOZ, el verbo de fuego; son sublimes los versos dedicados con acendrado amor a su digna familia, especialmente a su esposa Blanca Eva: en MATINAL, de hinojos le pide: “Ven Blanca Eva y por mi angustia reza: /cuéntale a Dios los dardos de mi pena / para que ponga en mi desierto mesa, / la suave luz de su mirada buena, / en tanto el día con su encanto empieza / y llora de alegría la azucena”.  También dedica delicados versos de exaltación y gratitud a parcelas geográficas, tales como: Costa Rica, Escuintla, Palencia, Ixtapan de la Sal de México y a su amada Guatemala.

 

Al concluir de leer los sonetos que integran PERFUME DE LIRIO, del excelso y culto poeta don Délfido Barrera Navas, siento en todo mi ser una exquisita sensación espiritual que me pone a salvo de pensamientos fútiles y apartándome del odio y la violencia que tanto ha herido la fina epidermis de nuestra pobre y notable Guatemala, sensación espiritual que, no hay duda, también experimentarán los miles y miles de lectores que tendrán la dicha de poseer este bello poemario cristiano, que hoy ve  la luz pública.

 

PERFUME DE LIRIO –Poesía Evangélica– entra hoy con paso firme y directo por la anchurosa puerta del cielo, a formar parte del recital poético angelical con sus efluvios perfumados, no solo del Lirio del Valle, sino la fragancia pura de la Rosa de Sarón.

 

Felicitaciones, don Délfido Barrera Navas, por brindar a la Patria Celestial y a la Patria Guatemala, el monumento más grande de la poesía lírica evangélica, que hasta hoy se haya escrito.  ¡Aleluya!

 

Francisco Villatoro Argueta

Nimajuyú - Guatemala, jueves 12 de agosto de 1993.

 

ALABANZA
HONRA
GLORIA Y PODER
POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS

 

PADRE

 

Padre, te adoro con el alma entera

Con todo el corazón, con ansia inmensa;

Desde el altar feliz donde comienza

Mi espíritu que te ama y te venera.

 

Oh Padre sin igual, mi alma quisiera

Describir lo inefable de tu gloria;

Llenar de tu grandeza mi memoria

Y entregarte mi ser, mi vida entera.

 

Mas nada soy, y tu grandeza es tanta

Que cubre eterna el Universo todo

Como una sombra portentosa y santa.

 

Permite, arrodillado sobre el lodo,

Que te adore en la luz del ara santa

Que ha de llevar mi ofrenda de algún modo.

 

HIJO

 

Jesús, hijo de Dios, Verbo hecho carne

Yo te adoro también arrodillado;

Confesándote humilde mi pecado

Para que puedas, Cristo, perdonarme.

 

Tú que viniste aquí para buscarme

Llegando por mi culpa al sacrificio;

Tú que usaste la sangre del suplicio

Para borrar mí mal, para limpiarme.

 

Tú, que dejando tu inmortal riqueza,

Te hiciste pobre para darme vida

Suprema bendición y fortaleza.

 

Tú que llevaste a mi alma entristecida

Una nueva canción y la tibieza

Del rico aceite que sano mi herida.

 

ESPIRITU SANTO

 

Cuando Dios modeló nuestra morada

Tu sombra entre las aguas se movía

En tanto que la gracia aparecía

En aquella bellísima alborada.

 

Oh gran Consolador, persona amada,

Presente en todas las dispensaciones;

En el Nadir y en las constelaciones

Y en la obra de Cristo consumada.

 

Espíritu de Dios mi alma te intuye

Y siento tu virtud consoladora

Pues mi ser en tu ser redarguye,

 

De pecado y de juicio libre ahora

Siento que en ti mi ser se reconstruye

Bajo tu sombra santa y protectora.

 

JESUS

 

Estos versos los dedico a Cristo

Sublime bendición del alma mía

Amado esposo, suave melodía

Aquí en mis ojos en la noche han visto.

 

En adorarle con amor insisto

En el diamante de la noche fría,

En la hora en que el sol engendra el día

De su amor celestial siempre me visto.

 

¡Jesús! Dice mi espíritu sediento

Y mi alma triste en su pasión formada

¡Jesús! Mi ser que su presencia anhela.

 

¡Jesús! Las blancas alas de mi adviento

¡Jesús! La alondra que se ve encarnada

En mi memoria y que a su trono vuela.

 

MI OFRENDA

 

Quiero poner mi ofrenda voluntaria

Ante tu altar, Jesús, con flor de harina;

Ver a la cruz mientras mi sol declina

Lento latir de mi salud precaria.

 

Encender en tus atrios mi plegaria

Con esa luz que todo lo ilumina;

Cantar a Dios, cantar, aunque la espina

Luto ponga en mi vida sedentaria.

 

Ir contigo a la cruz, morir contigo

Sin esquivar la hiel de tu castigo

Vivir, morir, bajo la sombra gris.

 

En el calvario donde tú moriste

Y con tu sangre virgen escribiste:

Salvación para hacerme tan feliz.

 

SENOR JESUS

 

Jesús, tu nombre santo revela la ternura

De aquel Padre amoroso que al mundo te entrego

Para cubrir de gloria, la negra desventura

Del hombre que en pecado por el mundo rodó.

 

Herido el hombre un día viniste a rescatarle;

Muerto, triste y doliente moriste tú por él;

Cegado por el odio, bajaste para amarle

Hasta beber la copa de aquella amarga hiel.

 

Viviendo en trono excelso llegaste al mundo impío

Y con tu gracia eterna, también al pecho mío

Para curar la herida, para darme la luz;

 

Por eso te bendigo, por eso yo te adoro,

Por eso te canto, por eso yo te imploro

En tanto que te nombro mi sin igual Jesús.

 

PRESENCIA

 

De la lírica voz de los pinares

Que escribe madrigales en su alfombra

Brota la voz de Dios cuando la sombra

Canta al Sol el Cantar de los Cantares.

 

Silbo y trinco; simbiosis que en el llanto

Hace el amor a la gentil corola

Ante el canto nupcial de la amapola

Que escribe su celeste epitalamio.

 

Todo habla de mi Dios: la flor, el ave,

La refrescante fuente cantarina,

El perfume del nardo, el viento suave;

 

El agua, el mar, el diente de la espina

La aurora que nos cubre con su llave

Un nuevo sol al pie de la colina.

 

REPOSO

 

Quiero, Señor, sobre tu pecho amante

Reposar como Juan, sentir tu aliento,

Cantar como la alondra, libre al viento

Mientras te veo bajo el sol triunfante.

 

Deja así que te admire y que trasplante

Mi fe hasta tus alturas; y que tu acento

Repercuta en las alas de mi adviento

Y así en tus brazos que te nombre y cante.

 

Eres mi todo, mi Señor, mi gozo,

Mi paz, mi luz, mi celestial abrigo

Y la razón de ser de mi reposo;

 

Yo quiero ser de tu poder testigo,

Gozar de tus delicias, dulce Esposo

Y entrar a tu mansión como tu amigo.

 

LA VOZ DE MI AMADO

 

¿Cómo hablar de su voz en el soneto

En catorce columnas encerrado

Si la voz inefable del Amado

Solo cabe en la luz del Paracleto?

 

Si el pintor nada dice en el boceto

Ni el verbo solo en el papel ajado

¿Cómo entender el eco del Deseado

Si ya estoy a la orilla del terceto?

 

Mas, si tengo la dicha de la oveja

De tener un pastor que al pasto guía,

El conoce el misterio de mi queja.

 

Me habla en la noche y al rayar el día

Y entre la luz de su Palabra añeja

Yo percibo la voz que mi alma ansía.

 

EN EL TEMPLO

 

La noche es manto negro; silencioso

Me postro ante tu altar oh Cristo Amado

Y tú que puedes verme acongojado

Me das en Silo sin igual reposo.

 

Si canto, enciendes en mi alma el gozo;

Si lloro, enjugas ríos que dispersos

Por mi mejilla pasan cual mis versos

Que nacieron con lirico alborozo.

 

Tu templo, Cristo, es delicada gloria

La fe muerta en tus atrios resucita

Y vibra en su latir el corazón.

 

Escucho sin cesar la bella historia

En que el mal al Seol se precipita

Y brilla en lo alto el Sol de Redención.

 

CREO

 

Creo en Dios, en Jesús su Amado Hijo,

Y en su Palabra que con ansias leo

Lámpara Santa, sombra del ateo

Que Dios no existe en su ignorancia dijo.

 

Creo en ti con inmenso regocijo

Pues con los ojos de mi alma veo

Tu imagen pura que mato el deseo

Cuando vague sin Dios, sin rumbo fijo.

 

Me siento como tú, crucificado,

Y vivo no ya yo, pues tú eres mío

Y de todas las gentes el Deseado.

Creo, llenaste el sin igual vacío

Que había en mi alma a causa del pecado

Y tornaste mi pozo en ancho rio.

 

GRACIAS SENOR

 

Gracias Jesús por la salud preciosa

Que has devuelto a mi vida acongojada;

Gracias, Señor Jesús por la alborada

Que me trajo vigor, tu luz hermosa.

 

Gracias, Señor, porque tu paz radiosa

Ha tornado a reinar en mi alma triste;

Ahora de tu luz mi alma se viste

Ahora de tu amor mi alma se goza.

 

Ahora puedo cantar, saltar en danza,

Murmurar la canción que el cielo alcanza

Y que me hace vibrar de honda emoción.

 

Puedo testificar que Cristo sana,

Que de su ser constantemente emana

Sangre inmensa de eterna redención.

 

YAHVEH SABAOT

 

Señor, tu hiciste el leviatán para jugar con él

Al lindo gorrioncito para libar la flor;

Gozas con la hormiguita que guarda su comida

Para el día en que lloran los campos tras la lluvia.

 

Juegas con los pingüinos a la orilla del mar

Y pones en sus manos la arena de la playa;

Cuán grande es tu nombre, dulce Yahveh Sabaot.

Señor de las alfombras de las hojas caídas.

 

Eres tan grande y Santo y también tan pequeño

Que cabes en mi alma para que brote el canto

E inspirarme yo pueda en tus cosas sencillas.

 

En las arenas sueltas que caen de tus manos,

En tu voz que se une a la voz de los santos

Y el himno que brota de tu magna creación.

 

AUSENCIA

 

Yo sufro por tu ausencia, Pastor de los pastores,

Hace ya veinte siglos que al cielo te elevaste,

Portador milenario de sangre que compraste

En la cruz del Calvario, dolor de tus dolores.

 

Como añoro mi Cristo, la miel y los olores

Del vino que serviste en la mesa del contraste:

El amor de los once y aquel traidor que amaste

Y aquel huerto que un día vio llorar a las flores.

 

Tu ausencia me impresiona, me abate, me consterna;

Son veinte siglos, Cristo, que tu mirada tierna

Ya no se posa fija, bajo aquellos olivos.

 

De Jerusalén.  Hay dolor en Samaria y tanta

Amargura infinita que ahoga la garganta

En este mundo solo y triste de los vivos.

 

VENDRA

 

Ya presiento tu llegada cono la esposa en vela,

Como alondra que espera que reviente el polluelo;

Como espera la noche la luz del alba inmensa

En estado de alerta bajo la luz del cielo.

 

Presiento que estas cerca, Señor,  que en tu vigilia

Contemplas a la Amada de larguísima ausencia

Siento tus pasos suaves en tus nubes de gloria

Dando luz los aires bajo la comba azul.

 

Te veo venir radiante con notas de trompeta,

Ceñido el lindo talle con ceñidor de oro

Con tus cabellos blancos como lana escogida.

 

Con voz de grandes aguas, una espada en tu boca

Siete estrellas de gloria en tu mano derecha

Y tu rostro encendido cual sol en su cenit.

 

CIELO Y AGUA

 

No gustan a profanos los versos que yo escribo,

Y no halagan, es cierto, pero los versos míos

Llevan en sí la esencia del vino generoso

Que mi espíritu bebe, en sorbos grandes, grandes.

 

Soy agua y cielo y mis versos son eso: aleluyas,

Gritos de un alma alegre embriagada de Dios;

Veo claro de noche, veo luz en las sombras,

Mi sol nunca se oculta, mi noche sucumbió.

 

Mi amanecer no espera, porque yo soy mañana,

Y el tiempo tembloroso bajo el cielo agoniza

Presagiando la gloria de una noche nupcial.

 

Como Ezequiel yo veo un cielo grande, abierto,

Un Trono azul sin sombras y más allá en lo alto

La silueta de un río de gloria sin igual.

 

PENTECOSTES

 

Pentecostés, ven pronto, que mi lluvia tardía

Extienda su melena feliz en las montañas

Y el agua corra ansiosa llenando los estanques

Y se llenen de gloria los cedros y los sauces.

 

Quiero ver a la novia, feliz, danzando alegre

Luciendo su vestido de blanco y sus atuendos

En tanto que la gloria de Dios llena su templo

Y hosannas inmortales irrumpan desde allí.

 

Quiero mi pentecostés, fiesta de las primicias,

Amontonar el grano bajo la luz del sol,

Florescencia de espigas, cumbre de la cosecha;

 

Himno de la esperanza, canción de clorofila,

La esposa engalanada frente al Esposo esbelto

Y el cielo proclamando la gloria de Israel.

 

INSPIRACION Y ANHELO

 

TU FIESTA

 

Prodigo fui, yo quiero tus violines

Y las notas dulcísimas de orquestas;

Quiero el becerro gordo de tu fiesta

Y el clamor sin igual de tus clarines.

 

Quiero a la sombra augusta de tus fines

Danzar entre el verdor de la floresta,

Porque la dicha de mi ser es ésta:

Gozar tu fiesta en íntimos confines.

 

Sentir tu amor con mi vestido nuevo

Con verde clorofila del renuevo

Que se mece tranquilo en el rosal.

 

Estaba muerto y en mi retorno vivo

Gozando de la savia del olivo

Que crece erecto en fresco manantial.

 

RESURRECCION

 

Nací muerto, mi espíritu sellado

No tuvo nunca comunión contigo;

Era una cifra, sin amor ni abrigo

Separado de ti por mi pecado;

 

Un sarmiento del cielo desgajado

Alejado del árbol de la vida,

Vagaba con el alma entristecida

Huérfano fui, sin paz, sin ser amado.

 

Pero un día encendiste en mi alma

Tu luz gloriosa que me dio el camino

Y que trajo a mi ser tu dulce calma;

 

Y a cambio de mi triste torbellino

Por tu sangre hijo soy bajo la palma

Que da sombra a mi bota peregrina.

 

PROCESO

 

 

 

 

UVA

 

Hazme uva dulce: es ese mi destino,

Dar fruto en el follaje del sarmiento

Percibiendo en tu vida el aliento

Que se encarna en el vientre de tu vino.

 

Sabor de vida para el peregrino;

Ir a la choza que golpea el viento,

Dar de beber de tu agua al que sediento

Busca cubrir harapos con tu lino.

 

Uva grande, robusta, tinta en agua,

Sabor de eternidad para el que llora

Y busca ansioso el fuego de la fragua.

 

Uva de tu racimo que te implora

Sobre el mar, libre al viento en mi piragua

Cantaré de tu gracia redentora.

 

TU MANTO

 

Como Eliseo persiguiendo a Elías

Yo te busco, Jesús, tras de tu manto

Para enjugar las perlas de mi llanto

En los bordes que cubren tus rodillas.

 

Manto de sol y luz, del gran Mesías,

Con verde terciopelo de amaranto

Pequeño cielo que quitó el quebranto

Y me da de su virtud todos los días.

 

Cuando te beso, tu virtud derramas,

Y se seca la fuente de mi angustia

Y miel me entregas en lugar de hiel;

 

Me ves de hinojos, con amor me llamas,

Calmas luego el dolor de mi alma mustia

Cortas flores conmigo en tu vergel.

 

VERSOS EN EL CIELO

 

Mis versos en el cielo no tendrán la amargura

Ni tristeza, ni angustia, ni nostalgia, ni nada

Que empañe la alegría de mi nueva alborada

Que arderá en mi vestido de infinita blancura.

 

Formaré madrigales de perfecta armonía;

Quizá versos sencillos de perfecta alabanza,

Los leeré dichoso, mientras mi cuerpo danza

Al compás de una inmensa y feliz melodía.

 

Versos de agua y de fuego, de eternidad y cielo,

De aleluyas eternas cuando se rasgue el velo

Y el mar de vidrio brille con la luz de otro sol;

 

Cantaré a aquel que un día murió para salvarme

Y que vendrá de nuevo también para llevarme

A regiones gloriosas de radiante arrebol.

 

HERIDAS

 

Herido fui, contemplo tus heridas,

Yo el culpable, tú en cambio el inocente,

A mí me hirió el hermano prepotente

A ti tu pueblo en llagas esculpidas.

 

Yo percibo la voz de los latidos

Tus espinas, la sangre de tu frente;

Tu perdón al extraño penitente

La hiel de tu dolor, tus pies partidos.

 

Fuiste herido, Señor, por tus hermanos

Yo por los míos que también me hirieron

Horadando mis pies, también mis manos.

 

Pone aceite en la herida que me hicieron

Aquellos que llamándose cristianos

Hiel y vinagre en mi dolor me dieron.

 

RESUCITAME

 

Lázaro soy, mi alma encadenada

Duerme inerte en el hielo de mi tumba

En una ausencia cruel que se derrumba

Cuesta abajo en el mundo de la nada.

 

Mi Betania es la ruta desolada

Enclavada en obscura catacumba

Como el halo sombrío de la zumba

Atado estoy en dura encrucijada.

 

Levántate Señor, quita la piedra

Tu hilo en mi alma encadenada enhebra

Y proclama feliz liberación.

 

Que me desate con poder tu mano

Que herida fue por mi vivir profano

Y dame en cambio el vino de tu unción.

 

NO TEMO AL MAÑANA

 

Yo tengo asegurado mi mañana

Mi alma se alegra siempre en la esperanza;

Veo su gloria eterna en lontananza

En la aparente latitud lejana.

 

Es una lejanía que me ufana

Que arde en mi pecho porque está conmigo

Jesucristo el Señor, celeste abrigo,

Bella luz que encendió en mi edad temprana.

 

Sé que en la casa de mi Padre existen

Moradas que de gloria eterna visten

Y El prepara una Patria para mí.

 

Por eso no le temo a mi futuro

Pues si dejo este mundo tan obscuro

Tendré perfecta claridad allí.

 

PARABOLA

 

Vírgenes, despertad, alzad la frente

Y mantened la lámpara encendida

Pues el esposo que ama y que da vida

Ha de venir al mundo, de repente.

 

Vírgenes, despertad, la llama ardiente

Del Espíritu Santo está invitando

Las bodas del Cordero están llegando

En raudales de luz iridiscente.

 

Llegó la media noche, clama el cielo,

Viene el Esposo en deslumbrante vuelo

Para darnos completa redención.

 

Salid a recibirle, en la desierta

Ruta de la aflicción, se abre una puerta

Como se abre también el corazón.

 

EL MANTO

 

Iglesia, levántate, ya es hora, son las doce,

Alista tus doncellas de fe, amor, esperanza

He aquí el esposo viene, salid a recibirle

Aceite en tu vasija, tu lámpara encendida.

 

Quemada por el Febo, tus ojos delicados

Dos luceros que brillan, morena codiciable

Que sigan alumbrando a un mundo en tinieblas

Mientras llega el Deseado en la esquina del tiempo.

 

Luce al mundo perdido tu manto de justicia

Y escóndete en la cámara secreta del Amado

Mientras pasa la furia de la gran tempestad.

 

Sufre y goza por dentro, mas allá de tu templo

Y ten por sumo gozo llorar por el Amado

Ya reirás llorando de amor entre sus brazos.

 

EL ENCUENTRO

 

En alas de la angustia me fui desde el santuario

De este templo de sangre que en ondas pulsaciones

Ha buscado en las sombras de las constelaciones

Aquello que no alcanza la fe del incensario.

 

Herido, taciturno, volví cansado y triste

Y en diálogos secretos con mi espíritu inmenso

Encuentro que la vida tan solo es el comienzo

De algo eterno y sublime que ya en el alma existe.

 

Que el dolor sublime; que es fuerza que desata

Las burdas ligaduras  del deseo que mata

Y que Dios está adentro; que es mentira el morir.

 

Que el cielo no está arriba, sino en el alma misma

Y que aquello que vemos tras los bordes del prisma

Es belleza escondida como oro de Ofir.

 

REDENCION

 

HERIDAS

 

Herido fui, contemplo tus heridas,

Yo el culpable, tú en cambio el inocente

A mí me hirió el hermano prepotente

A ti tu pueblo en llagas esculpidas.

 

Yo percibo la voz de los latidos

Tus espinas, la sangre de tu frente;

Tu perdón al extraño penitente

La hiel de tu dolor, tus pies partidos.

 

Fuiste herido, Señor, por tus hermanos

Yo por os míos que también me hirieron

Horadando mis pies, también mis manos.

 

Pone aceite en la herida que me hicieron

Aquellos que llamándose cristianos

Hiel y vinagre en mi dolor me dieron.

 

EL TRIUNFO DE LA VIDA

 

Ante el triunfo aparente de la muerte;

La victoria de masa fratricida

Vuelve a la vida el dueño de la vida

Y el dardo en gloria eterna se convierte.

 

Han pasado las brumas del calvario,

Solo queda una piedra abandonada

La noche se convierte en alborada

Y la tumba en los lienzos y el sudario.

 

Resucitó Jesús, su sacrificio

Ha vencido el enorme precipicio

Que separaba al hombre de su Dios.

 

Después se alzó en las nubes victorioso

Triunfante, eterno y volverá glorioso

Voz de trompeta, gloria de su voz.

 

TUMBA VACIA

 

Canto feliz, la tumba esta vacía,

Mueve el cielo radiante sus cristales,

Y tras la sombra gris de los zarzales

Hay una Fiat lux: la luz de un nuevo día.

 

Hay en el cielo azul algarabía

Lloran de amor los claros manantiales,

De la cruz el amor brota a raudales

Canta la paz sobre la tumba fría.

 

Susurra el viento el himno de las aves

Hay en el aura de los vientos suaves

Un verbo de esperanza y bendición.

 

Se levanta Jesús, la piedra es rueda,

La muerte cae, sin poder se queda

Y entona el monte su triunfal canción.

 

TU CRUZ

 

Tu cruz, oh Cristo, es manantial de vida

Donde fluyen riquísimas esencias,

Como el néctar que brota en las hortensias

Como mana la sangre de tu herida.

 

Amo tu excelsa cruz donde se anida

Todo el amor de Dios que allí es un rio

Y que calma el afán del pecho mío

Seguridad en mi postrer partida.

 

Es tu cruz gran amor que se levanta

De la tierra hasta el cielo y que quebranta

El duro corazón del hombre infiel.

 

Es el perdón de angustia que destruye

La muerte para siempre y que construye

Tierra nueva en el mundo de Luzbel.

 

AGONIA

 

Grandes gotas de sangre frente de tu frente

Se escapan como ríos de amargura,

Perlas de amor, de sin igual ternura,

Que brotan como límpida corriente.

 

Solo, triste, cansado, el Padre ausente

Cae sobre tus hombros mi pecado

Y por los tuyos, solo abandonado

Calla de amor tu corazón doliente.

 

El huerto llora, la traición asoma,

La inocencia del huerto da su aroma

Entre sombras de cruel apostasía.

 

Tu cuerpo bello, flor de sacrificio,

Se levanta en la noche del suplicio

Y escribe Salvación en su agonía.

 

TRAICION

 

¿Por qué vendiste a tu maestro, Judas,

Con beso de traición en su mejilla,

La más abyecta y cruel apostasía

Que emergió desde el seno de tus dudas?

 

¿Por qué en la noche silenciosa escudas

Aquello que maquinas en tu día,

Cuando tu ojo acusador expía

Al Divino Señor con ansias mudas?

 

Pero es de noche y tu alma es un desierto

Apresúrate ya camina al huerto

Y consume tu hazaña de traición;

 

La noche calla, el beso ya se ha dado

El Divino Jesús ya está entregado

Y palpita doliente el corazón.

 

TU GRACIA

 

Para salvarme, Cristo, me imputaste justicia

Caí herido y ya muerto me rescató tu mano,

Por tu gracia infinita, ahora soy cristiano

Y estar siempre a tu lado feliz es mi delicia.

 

Me movía en el mundo en marcos de injusticia

Y era como todos: orgulloso y profano;

Estaba enfermo y triste, pero ahora estoy sano

Tu mano sanadora me alienta y me acaricia.

 

Nada hice yo, pues tú lo hiciste todo, Señor,

Y me muevo en el suave murmullo de tu amor

Y en la dulce fragancia del Espíritu Santo.

 

Mi hombre nuevo es un himno de prometida gloria,

Y a cambio de una vida desolada, ilusoria,

Me diste la armonía de un bello y dulce canto.

 

INTIMOS

 

LOS HIJOS DE RUTH

 

Amo a los hijos de mi Ruth querida

Con su amor que en perlas se derrama;

Y para el vate que a los  cuatro os ama

Sois una luz azul para mi vida.

 

Tres nietos en mi tarde florecida;

Tres lucecitas son que amor proclaman

Cuando en el templo a mi Señor alaban

En su santa presencia compartida.

 

Samuel, el primogénito que canta;

Obed, el morenito de alma santa

Con Gabriel el ansiado Benjamín;

 

Forman el trino del hogar dichoso

Que ha de triunfar en aguas de reposo

Permaneciendo fieles hasta el fin.

 

ESTA TARDE DE ABRIL

 

Esta tarde de abril, esbelta y pura

Que tengo ante mis ojos en Sabana

Sur, San José de Costa Rica, hermana,

Patria de mi hijo, es fiesta en mi locura.

 

Tarde gris, viento, ronda, canto, altura

Donde la tarde gris también se ufana

En proclamar la gracia soberana

Que se intuye, serena, en la espesura.

 

Tarde en gracioso celofán dormida

Bajo un sol que agoniza en lontananza

Dejándome al morir, amor y vida.

 

Tarde que enciende adentro la esperanza

En recuerdos de gloria florecida

Como esa fronda que sonríe y danza.

 

ANA ISABEL

 

Ana Isabel, mi voz es canto en grito

Voz de Alondra en mi alma peregrina

Que se hace angustia a causa de la espina

Que lacera tu tierno cuerpecito.

 

Oro por ti a mi Señor bendito

Y en las noches a El mi ser se inclina

Anhelando esa gracia tan divina

De sanidad, poder tan infinito.

 

Ana Isabel, fragancia de azucena

Mielcita para mi alma acongojada,

Tu risa azul, en flor, calma mi pena.

 

Tu vocecita triste en la alborada

La suave luz de tu mirada buena

Vivifica mi ser ¡Oh dulce amada!

 

CANTO A COSTA RICA

 

Estos sonetos que mi ser desgrana

En catorce pilares de granito

Son en su Patria como un canto en grito

Desde el ideal de paz que nos hermana.

 

Himno entre mares de la dicha emana

En notas que se van al infinito;

Plegarias que palpitan de hito en hito

En sus campos de gloria soberana.

 

Rafael Calderón, mi presidente,

Es Costa Rica como dulce fuente

Donde brota la miel y la poesía.

 

En nombre de mi Patria te saludo

Y a la sombra del lábaro y su escudo

Yo canto a tu bandera en este día.

 

(Costa Rica 23 de abril de 1993)

 

UN POCO

 

Un poco, unos minutos de tristeza

Noches de insomnio, ratos tenebrosos,

Larga espera en momentos tormentosos,

Un poco de ansiedad, de angustia es esa.

 

Inexplicable instancia en mi pobreza

De paz y gozo mientras hiere el dardo;

Mi corona de espinas tiene el cardo

Que se hunde sin piedad en mi cabeza.

 

Otro poco y me inunda su presencia

Al recostarme allí junto a su pecho

Y recibo del cielo rica luz;

 

Otro poco y se llena mi existencia

De gozo celestial junto a mi lecho

Y brilla en mi alma el rostro de Jesús.

 

FELIZ

 

Ni el dardo cruel de la opresión traidora

Que en las noches de insomnio me tortura,

Ni del mundo la hiel de su amargura

Me impiden ver tu faz consoladora,

 

Para el vate que te ama y que te adora

Eres la miel sin par de mi ventura;

Mis harapos has vuelto en vestidura,

Mi nombre en luz que mis cabellos dora.

 

Tranquilo, frente al sol de mi futuro

Que ya se oculta en sombra de mi ocaso

Me aferro al cetro de tu trono puro.

 

Tras mis tin9eblas muy feliz te abrazo,

Tu transformas en luz mi instante obscuro

Y lloro de emoción en tu regazo.

 

MI AGUIJON

 

No te huelgues de mí, enemiga mía,

Implacable; Jesús te hará pedazos,

Frente a tus huesos me alzara en sus brazos

Y en mis tinieblas nacerá mi día.

 

Rotos los lazos de la muerte impía

Se romperá mi tumba tras los pasos,

Del Autor de la vida en sus regazos

Dejare mi crisálida vacía.

 

No te burles de mí, tu sombra mata,

Pero la luz de Jesucristo es vida

Y presiento que viene, me arrebata,

 

Me lleva al cielo en liricas visiones

Pone aceite en la sombra de mi herida

Y se proclama luz en mis prisiones.

 

MATINAL

 

Despierta esposa mía, ya es la hora,

Mira la angustia de mi noche en vela,

Mi corazón es bomba que revela

El dolor que en silencio me devora.

 

Mira la angustia que en mi ser empeora

Ora y dame la mano que consuela;

Tan solo al ver que tu plegaria vuela

Callado espero paz consoladora.

 

Ven Blanca Eva y mira mi tristeza,

Cuéntale a Dios los dardos de mi pena

Para que ponga en mi desierta mesa,

 

La suave luz de su mirada buena,

En tanto el día con su encanto empieza

Y llora de alegría la azucena.

 

BLANCA

 

En mi lluvia otoñal te canto Blanca

Mi canto gris que es delicada gloria

Tú que escribiste una bella historia

En mi pecho que lágrimas arranca.

 

Juntos vimos a Dios en la hora buena

Abrazando la cruz del Monte Moria;

Juntos también cuando la negra escoria

Puso dolor en tu alma de azucena.

 

Recibe estos versos míos

Y haz con ellos un níveo florero

Para que haya en mi casa siempre flores;

 

Y en nuestra tarde de otoñales lluvias

Entonemos gloriosas aleluyas

A Jesús, el Amor de los amores.

 

A VIRGILIO ZAPATA

 

Sorpresivo homenaje en este día

Los que te aman te brindan jubilosos,

Pues cumples veinticinco años dichosos

De un ministerio en grata travesía.

 

Día triunfal, aquel de algarabía

Cuando se alzaba el cuerno de la unción

Mientras tu alma gozosa recibía

La más excelsa y santa comisión.

 

Parece que fue ayer, parece un sueno

Cuando al entrar feliz al ministerio

Posó en tu ser la mano del Señor;

 

Y empezaste a marchar con firme empeño

En la senda del célico ministerio

De la piedad, la esencia del Amor.

 

Mira hermano Virgilio Zapata, en visión retrospectiva

Canta en Mizpa ¡Eben-Ezer!

Y viendo al cielo en faz contemplativa

Feliz une feliz con el ayer.

 

Si en el camino el oro y rosicler

Torno en sombra fatídica tormenta

Nunca pudo borrasca tan violenta,

Virgilio, hacerte a ti retroceder,

 

Porque al llamarte el Cristo de la Gloria

Te dio en la luz de su palabra santa

La vara sin igual de su poder.

 

Por eso el Verbo dela Eterna Historia

En esta fecha luminosa canta

Y exclama en el IEAL, ¡EBEN-EZER!

 

GUATEMALA

 

Yo te nombro feliz mi Guatemala

En éxtasis de unción retrospectiva

Inspirado en tus ríos de agua viva

Donde la flor silvestre aroma exhala.

 

En tu bello quetzal que es pecho y ala:

Verde de Ceiba con fulgor de arriba,

En tu Bandera que con voz altiva

Canta tu Himno de amor que a nada iguala.

 

Dios te hizo hermosa y modelo tu hormigo

Para que cantes en las noches bellas

Y tengas al Creador como tu amigo.

 

En tu niñez cantaron las estrellas

Y yo que soy de tu bondad testigo

Canto también como cantaron ellas.

 

JOSE MARIA MUNOZ

 

Para el hombre que fue un verbo de fuego

Sonrisa clara, zarza reluciente

Que se encendió en feliz desasosiego

Y luego se apagó serenamente.

 

Para aquel que entregó su vida entera

Llevando el Evangelio en manos llenas,

Grabar en versos su pasión quisiera:

Ir por el mundo y desatar cadenas.

 

Eso quisiera yo, José María,

Gigante antorcha que en la iglesia ardía

Del Espíritu Santo siempre llena;

 

Aún en el dolor siempre triunfante,

Aún en el pesar siempre adelante

Sonrisa en flor con la faz serena.

 

II

 

Un día, hermano Chema, en raudo vuelo

A las altas regiones te elevaste

Y todo se alegró cuando llegaste

A la patria de luz, al mismo cielo.

 

Se alzó por fin el anchuroso velo

Que no nos deja ver el Ara Santa

Donde ya nadie llora, todo canta

Y ya no hay muerte, lágrimas, ni duelo.

 

¡Cómo hace falta  aquí tu verbo ardiente

Tus roncos aleluyas, tu elocuente

Voz de un varón, mirada de atalaya;

 

Manos de luz borrando las fronteras,

Pies al sol en jornadas tempraneras

O cuando el Astro Rey se hunde y desmaya!

 

CENTENARIO

(Con motivo del Primer Centenario de la obra evangélica en Guatemala)

 

Son cien años de luz, de luz divina

Los que el pueblo cristiano conmemora

Tras las sombras, surgió una nueva aurora

Tras el cansancio, el agua cristalina.

 

Ideal hijo de un gesto visionario

Que vio surgir la luz de un nuevo día;

En cada precursor la antorcha ardía

Por difundir la historia del calvario.

 

Gloria a Dios por aquellos que lucharon

Por traer esa luz y nos dejaron

Del evangelio herencia sin igual.

 

Y Gloria a Dios por nuestro siglo de oro

Porque es para nosotros un tesoro

Dádiva fiel del Padre Celestial.

 

ESCUINTLA

 

Fuiste princesa india en tu infancia

Cuando las flores eran tu embeleso

Y te dormían con un tibio beso

Que te daban con toda su fragancia.

Morena de ojos verdes, por tus venas

Corría sangre sin igual, valiente,

Y la mano del Dios omnipotente

Te entregaba en manojos cosas buenas.

 

Herida por los blancos sucumbiste,

Con tus manos en sangre, el rostro triste

Tu boca enmudeció como el quetzal;

 

Y en tanto el mar tus lágrimas bebía

La diáfana visión de un nuevo día

Le dio a tu ser un cantico triunfal.

 

II

 

Princesa de la costa, casta, hermosa,

Con tu nombre de niña, siempre pura,

Linda reina del mar, en ti fulgura

La llama del amor, la paz radiosa.

 

Fuente de inspiración, en tus praderas

Se oye el rumor de fuentes cantarinas,

Cuchicheos, visión de golondrinas

Y un eterno rumor en tus palmeras.

 

Eres canto de amor, penumbra y sombra,

Luz para el alma inquieta que te nombra,

Un remanso de paz y bendición;

 

Corazón de una tierra que en su flora

Lleva la esbelta espiga que se dora

En efluvios de luz con tu arrebol.

 

III

 

Si ayer en traje de pipil, morena,

Rendiste a Dios gratísima alabanza

Si hoy en tus campos brota la esperanza

En mensaje de caña y azucena.

 

Tu mañana será, fulgor de estrella,

Eterno madrigal para tus hijos,

Para el trabajo sin cesar prolijos,

Para hacerte feliz, más dulce y bella.

 

Serás la inspiración del que te canta,

De este rico girón el ara santa,

De aquellos que en tu seno nacerán.

Serás la Escuintla que soñó Bergaño.

Serás la inmaculada flor de antaño,

La siempre bella y lírica Ixcuintlán.

 

ESCRITA CON SANGRE

 

Vamos Délvin, esta es la cartulina

Escrita por Dios con sangre carmesí

Para la Santa Cena donde Rina

Y Ruth con Melqui estarán allí.

 

Por fe contemplo Adolfo la gran fiesta

Que a su Esposa dará el Señor Jesús

Entre notas dulcísimas de orquesta

Y el blanco iridiscente de la luz.

 

Escapa Byron, Hur no tiene nada

Mas yo veo bellísima alborada

Y una gloria sublime en Canaán.

 

Así yo un día con los ojos fijos

Tendré la dicha de ver a mis hijos

Junto a Jesús, Jacobo y Abraham.

 

PALENCIA

 

Luz y sombra, canción y clorofila,

Cielo que ensaya bellos madrigales

Sonetos de ilusión en tus maizales

Con la suave fragancia de la lila.

 

Canto a la fronda gris que se deshila

Bajo la furia de tus vendavales,

Canto a tus florecidos  arrabales

De donde baja el pájaro a la pila.

 

Canto en Palencia a la gentil floresta

Donde los niños como en esta fiesta

Entonan himnos suaves al Señor;

 

Canto a Jesús que todo lo ilumina

En el Colegio América Latina

Que proclama la gracia de su amor.

 

AMERICA LATINA

 

Salve Instituto AMERICA LATINA

Roble inhiesto que al paso de la brisa

Das al mundo la savia que eterniza

Y trae al mundo la verdad divina.

 

Ante Jesús mi corazón se inclina

Pues él te vio nacer, y ya árbol grande

La savia del saber en ti se expande

Como la dulce fuente cantarina.

 

Me hice maestro en ti, siervo y obrero

De la Jerusalén que se edifica

Un humilde y sencillo misionero;

 

Como esa juventud, simiente rica,

Que en ti se educa en el amor primero

Y que en visión de fe se multiplica.

 

INVITACION

(poema a Blanca Eva)

 

Al Cristo que yo adoro dulce Amada

Acércate también para que un día

Juntos crucemos la esplendente vía

Te diga ven, levántate y anda.

 

Quizá a la sombra de la gloria de una jacaranda

Escucharas la suave melodía,

Al Cristo de la gloria que a fe mía

Obedecer a Dios al hombre manda.

 

Tu que en la tierra diste a mi alma

Con tu voz reposada dulce calma

Inspiración para cantar al niño;

 

Tu que en las horas de dolor tu aliento

Puso en mi alma el oloroso ungüento

Y la miel del panal de tu cariño.

 

IXTAPAN DE LA SAL

 

Ixtapan de la Sal, México canta

Con voz de alondra y sol que coquea;

Con la brisa que corre y semblantea

Tu verde azul florido y que levanta.

 

El corazón que sube a la garganta

Para cantar contigo en la llanura

En multiformes trozos de hermosura

De roca y agua, flor y enredadera.

 

Coatepec es canción, llanura inmensa

Donde la espiga escribe en verbos de oro:

Vida que corre en diferentes rutas.

 

Ixtapan de la Sal, la luz comienza

Surge el verso, dignísimo tesoro,

Sobre el aliento suave de tus grutas.

 

ANTE EL ALTAR

 

Para hablar de tu llanto, Patria mía,

Necesito llegar a tus altares,

Y percibir en mi alma tus pesares

Que se vierten en son de chirimía.

 

Sentir tu soledad y tu quebranto

En el quetzal que encarna tu tristeza,

Y en la augusta y gentil naturaleza

Que revela el viacrucis de tu llanto.

 

Extasiarme en la gloria de tu escudo,

Ver tu pájaro hermoso, pero mudo

De pie escuchando música de tun;

 

Libre sobre el augusto pergamino

Que en letras de oro delineó el camino

Abierto al mundo en sangre de Tecún.

 

ELEGIA DE LAS LÁGRIMAS

 

Llora el cielo con gotas invisibles

Llevando su mensaje a las corolas;

Y llora el fiero mar con llanto de olas

Su gran dolor con frases indecibles.

 

Llora el rosal, los bellos manantiales

Que brotan del dolor de la montaña;

Llora el bosque sombrío que se baña

Con el llanto de lluvias nocturnales.

 

Llora al nacer y cuando muere,

Por el dolor inmenso que lo hiere

Y llora en su latir el corazón.

Como llora también la Patria mía

Esperando la luz de un día,

Que torne en paz su extraña confusión. 

 

HE AQUÍ UN POETA QUE CANTA A DIOS

 

Palabras del periodista y escritor Rafael Escobar Argüello

 

En los 73 sonetos que anidan en las páginas de este libro, no hay otra cosa que poesía, eso es armonía, inspiración, versos que expresan amor, devoción, fe, sencillez y humildad.

 

Délfido Barrera Navas, poeta cristiano por excelencia, realizo una magnífica labor literaria al escribir estos sonetos agrupados bajo el título de PERFUMEDE LIRIO, nombre de la película que narra la historia de su vida.  Quien ha incursionado por los azarosos caminos de la rima, sabe que, especialmente el soneto, tiene una estructura difícil de lograr en la brevedad de sus catorce versos y que se necesita inspiración para rimar bellamente palabras que expresen cabalmente su concepto.

 

Pero tal como lo revelan elocuentemente las páginas de este libro, parece que para Délfido Barrera Navas, la poesía, por difícil que sea, es solo un ejercicio espiritual que él puede brindarnos a manos llenas, mientras crea metáforas que nos comunican la profundidad de su pensamiento en el anhelo supremo de ser siempre luz y sal de la tierra.

 

En el pórtico del libro, el lector hallara tres poemas a las personas de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, que son un tríptico de alabanza, en la que el poeta, estando ante la magnificencia del Altísimo, expresa su extraordinaria humildad:

 

“Mas nada soy y tu grandeza es tanta/ que cubre eterna el universo todo, / como una sombra portentosa y santa.

Y dice al Hijo: / “Tú que llevaste a mi alma entristecida una nueva canción y la tibieza del rico aceite que sanó mi herida.”

Y finalmente al Espíritu Santo: / “Oh, Gran Consolador, persona amada, / presente en todas las dispensaciones, / en el Nadir y en las constelaciones/ y en la obra de Cristo, consumada.”

 

Como en épocas remotas, en las que solo Dios y los personajes bíblicos eran quienes daban inspiración a poetas, músicos y pintores, así hoy, a las puertas del siglo XXI, Délfido Barrera Navas, canta de nuevo en este libro, casi con exclusividad, a Dios, ignorando el amor mundano, los problemas sociales, los ideales políticos y a cuantas musas han acaparado la inspiración de los poetas modernos, no porque desconozca o quiera ignorar cuanto es parte del diario acontecer sino porque en esta época de su vida, en la que nevado en sus sienes y hay en su camino una alfombra de hojas otoñales, vale la pena regresar al primigenio objeto de la inspiración poética, en pos del amor, misericordia, sabiduría, como buscando primeramente el Reino de Dios.

 

Estoy seguro que quien lea este libro podrá disfrutarlo plenamente, en toda su hondura y dimensión poética.