miércoles, 31 de diciembre de 2014

Sol, párate. GABAON y AJALÓN, territorio donde Dios cumple sus propósitos. La historia pueden leerla en el libro de Josué 10, es un monte y valle donde se libró una batalla. Este lugar anuncia que un día, ésta piedra que es Cristo se constituye en cimiento. El poeta hace una narrativa convertida en un canto de esperanza. ESTE POEMA ES UN MENSAJE DE ALIENTO PARA ESTE AÑO 2015. Que Dios bendiga nuestros hogares con toda bendición espiritual y material; nos permita avanzar un trecho más en la carrera que tenemos por delante. Que abunde la paz y el gozo en sus familias. Que ganemos las batallas por ahora perdidas.

SOL, PARATE
Sol, párate en Gabaón, detén tu marcha
Quiebra la tarde gris en tus anillos
Y disipa las brumas del ocaso;
Que el día se prolongue y corra airoso
El Evangelio santo por el mundo.
¡Párate Sol! Hay llanto por doquiera
Deja que el pueblo gane la batalla
Contra el diablo y sus ángeles en guerra
Deja la tarde prolongar su marcha…
Queremos abrazar al mundo entero
Con ese fuego que levanta el alma,
Con el mensaje eterno de los siglos,
Con la espada que parte corazones
Con el grito que anuncia tempestades
Con el pendón  que lleva en la batalla
Ese pueblo que marcha victorioso
Cantando libertad.
Párate Sol, hay vírgenes durmiendo
En la llanura cruel del desencanto;
Permite que despierten y que llenen
Sus lámparas vacías,
Hay Martas distraídas
Y Lázaros que duermen en las tumbas
Y hay llantos de Marías Magdalenas
Junto a la losa gris de los sepulcros…
Detén tu marcha Rey del Firmamento
Deja que caigan tortas de esperanza
Sobre el enebro donde duerme Elías;
Espera que despierte el alma mía;
Deja que mi alma se estremezca y cante;
Que caiga el fuego sobre el Aposento
Donde hay manos alzadas en la sombra
Que las lenguas de fuego irradien gloria
Que el estruendo sacuda el alma triste
y el caído del charco se levante.
Ya bajarás oh, Sol a tu morada
Ya brotarán del agua cristalina,
Rayos divinos de excelente gloria
Con la presencia real de Jesucristo;
Mas, mientras llega el día esplendoroso
Mientras el pueblo triunfa en la batalla
Mientras los rayos mueren en Gilgal
¡Sol, párate en Gabaón
Y tú Luna en el valle de Ajalón!
Délfido Barrera Navas (1974)

viernes, 12 de diciembre de 2014

POEMAS DEL PESEBRE, es una colección de poemas (20) publicada en el año de 1975. Hoy que el poeta estaría cumpliendo 87 años cómo nos gustaría escuchar con sus propios labios, alrededor de un piano, esas notas dulces cuyo principal tema era honrar el nacimiento de Jesucristo el Niño Dios. Este acontecimiento pudo cambiar la historia, "no hay amor más grande que la de aquel que da su vida por sus hermanos". Como hace 39 años, ponemos al alcance de la comunidad global después de haber quedado agotado este regalo del poeta.







MAGNIFICAT


Engrandece mi alma al Señor
Y mi espíritu se regocija
En Dios mi Salvador.
Porque ha mirado
La bajeza de su sierva;
Pues he aquí
Desde ahora
Me dirán bienaventurada todas las generaciones
Porque me ha hecho grandes cosas
El Poderoso;
Santo es su nombre,
Y su misericordia
Es de generación
En generación
A los que le temen.
Hizo proezas con su brazo;
Esparció a los soberbios
En el pensamiento de sus corazones.
Quitó de los tronos a los poderosos,
Y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes,
Y a los ricos envió vacíos.
Socorrió a Israel su siervo,
Acordándose de la misericordia
De la cual habló a nuestros padres,
Para con Abraham
Y su descendencia para siempre. 


(Lucas 1:46-55)


 


NOCHE BUENA


Cante la noche errante, la rosa y la azucena,
Cante el mundo la gloria de aquella noche buena.
Cante el bardo en estrofas de líricos acentos
A la noche de arbustos y regios nacimientos. 


Cante la flor y el pájaro de pluma peregrina
Y evoque el verbo eterno de la gran Palestina.
Cante la brisa y cante el fulgor de la mañana
El acento solemne de la gran caravana. 


Que baje con acentos de nítidos fulgores
Allí donde hay ovejas, caminos y pastores.
Cante el arroyo y cante la ondina escurridiza
Y el nardo que perfuma con su aliento la brisa.


Cante la espina de oro y canten los trigales
Y canten en lo alto del cielo sus cristales.
Porque hoy es noche buena, la noche de la gloria
y la noche de los salmos, la noche de la historia. 


La noche incomparable de amor y de esperanza
La noche en que el poema también se hace alabanza.



 BELEN



 Belén de la Judá bendita,
Tú no eres tan pequeña
Ni tan grande;
Hay en tus valles y tus montes
En tus arroyos y tus trinos
En tus tardes y en tus noches
Sabor de eternidad;
Presentimiento de futuras glorias,
Luz de estrellas lejanas,
Mirada misteriosa de astros bellos
Que quieren conocerte.


Tú no eres tan pequeña
Niña princesa antigua
Del Judá legendario;
Porque de ti, de tu alma de azucena,
Saldrá un guiador
Para tu pueblo errante:
Allí desde tu seno virginal
Ha de nacer Princesa¡
El Salvador del mundo
En una noche de éstas
Tan bella como tú.



REY DE REYES



 Saldrá vara del trono de Isaí
Y un vástago saldrá de sus raíces
Para sanar las hondas cicatrices…
Diciendo al mundo triste “heme aquí”.


 Tendrá en su ser espíritu de vida
Que le dará el Señor en aquel día
Gran poder, eternal sabiduría,
Amor y paz que a reposar convida.


 Será lo justo cinto de sus lomos
Y lo fiel ceñidor de su cintura,
Tendrá en sus pies del astro la hermosura
Y nos recogerá tal como somos.


 Y así el profeta en los lejanos días
Anunció el poder del rey de reyes
Del Cristo que nos trajo nuevas leyes
Del divino Señor, del Gran Mesías.


 Del que nació entre cardos para darnos
Un amor que traspasa el mismo cielo
Suprema bendición, paz y consuelo
Y el vino de su sangre por salvarnos.


 Del que murió por mí en la cruenta cruz
Del siempre dulce y sin igual Jesús¡



 TURBACIÓN



 ¿Cómo cantar la gloria del niño que ha nacido
En la patria risueña del cantor de Israel,
Si le falta a mi boca el carbón encendido
Que me quite la escoria, que me ponga la miel? 


¿Qué decir de la eterna vocación del Mesías
Que abandona su gloria para nacer aquí,
Y que luego hecho siervo unas manos impías
Lo llevan al calvario para morir por mí?


¿Qué decir de unos labios que arden y profetiza deslizan
Mientras salta en el vientre sin igual precursor;
De un José cuyos pasos con amor se deslizan
Con María enlazados con la ley del amor?


 ¿Cómo explicar en versos el sublime misterio
Que no entienden ni miran los sabios y entendidos,
Pero que llega al alma como gran refrigerio
De los pobres, labriegos, cansados y oprimidos? 


¿Puede acaso el filósofo explicar porqué un día
Envió Dios a su Hijo para salvar el mundo
Con la sangre que es vino que aunque no merecía
Tornó en vida la muerte y en pureza lo inmundo? 


No, no puede, no puede percibir el ateo
El sublime misterio de la gran redención
Como tampoco pudo creer el fariseo
Mientras cerró las puertas del negro corazón.



REINO ETERNO



 Cetro de justicia es el cetro de tu reino
Amaste la justicia y odiaste la maldad
Te ungió Dios para siempre, con óleo inmarcesible
Hay mirra en tu vestido y áloe en tu sien.


 Naciste en pobre establo dejando rica gloria
Para buscar al hombre sumido en el dolor;
Tus palacios de oro lamentaron tu ausencia
Pero la tierra toda se llenó de tu amor.


 Rosa eterna y preciosa de Sarón tan fragante
Bello lirio surgido en obscuro pesebre
Para crecer y darnos riquezas de su reino
Para morir y darnos Salvación y solaz.


 Porque el reino surgido del heno y la hojarasca
En una noche buena de iridiscente gloria
Se hizo grande en el verbo de tu gloria infinita
Floreció en el viacrucis del dolor y la muerte
Tornó en canto el lamento de la tumba vacía
Te elevó por los aires como rey invencible
Y te sentó a la diestra de tu Padre inmortal.



 UN NIÑO NOS ES NACIDO



 ¡Bate palmas!
¡Canta!
Tierra de Zabulón;
Aromas silvestres de Neptalí;
Besen las tórtolas del campo
Se cubrirá de gloria el camino del mar:
Batirá palmas con sus ondas
Habrá salmo de juncos
¡Madrigal de alondras¡
¡Alégrese el Jordán
Y hagan fiesta sus riberas,
Galilea de los gentiles:
Ha llegado tu hora
Lloren las tinieblas
Y hágase el fíat lux
En la cruz de los caminos
De la sombra de la muerte¡


 Porque…
Niño nos es nacido
Hijo nos es dado
Sobre tu hombro el principado
Su nombre será Admirable
Le llamarán Consejero
Otros dirán El Dios Fuerte
Para muchos Padre Eterno
Y por siglos de los siglos
El Príncipe de Paz.



 LOS NIÑOS



 ¿Quién lloró en el pesebre de Belén un día?
¡Un niño tan bonito como tú!
¿Quiénes lloraron de alegría blanca
Como la espuma risa de los mares?
¡Los niños de Belén, los niños¡


 ¿Quiénes rodearon a Jesús
Jugando con sus manos de azucena
Mirando al sol desde sus tiernos brazos?
¡Los niños como tú, los niños!


 ¿De quiénes son las calles de oro
Del Reino de los Cielos,
La infinita blancura de la Patria Eterna
Sus campos, sus caminos y sus flores?
¡De los niños!


-Dejad que vengan hasta mí,
Que vengan,
Es de ellos el Reino de los Cielos
Ha dicho el Nazareno.



 ¿QUÉ ES NAVIDAD?



 Navidad no es vino,
Ni humo en espirales,
Ni licor, ni luces,
Ni árboles, ni flores. 


Navidad es torta partida en pedazos,
Abrazos, sonrisas junto aquél que llora;
Amor para el niño de los arrabales;
Es amor a Cristo partiendo mi manta


Para dar abrigo,
Es hacer que nazca Jesús
En las almas;
Ver a los negritos cual si fueran blancos,
Amar a los pobres cual si fueran ricos,
Bajar a los barrios donde reina el lodo,
Tocar a la puerta donde llora el frío,
Quitar de la Tierra fronteras injustas
Y hacer que renazcan caminos de flores
Veredas de juncos
Y pedir al cielo que surquen la tierra
Mil ríos de amor.




 EL ROMANCE DE LOS NIÑOS INOCENTES



La noche estaba cansada
En tanto José dormía
Y un ángel del cielo baja
Y al anciano repetía.


 -Despierta José y a Egipto
Lleva al niño y a María
Herodes quiere matarlo
Huye de su mano impía.


La noche enciende la lumbre
Se alza la guadaña fría
Huye la vida en la sombra
Y amanece un nuevo día.


 Día de niños que mueren
Tarde de madres que lloran
Día de espadas que hieren
Noche de manos que imploran.


 Sangre en los quicios y puertas
Y en los patios gritería
Dolor en la tarde triste
Llantos en la noche fría.


 El cielo guardó silencio
La  luna dolor sentía
Y en los campos y colinas
Una voz triste decía:


 -Voz que en Ramá fue escuchada
Sublime melancolía
Raquel que llora a sus hijos
Pues consuelo no había


 Porque tristes perecieron
Y la tarde repetía
Se fueron los inocentes
Pero viene un nuevo día.




ARBOL DE NAVIDAD



 Árbol de la fronda
Conmigo cantad
A la ronda ronda
Hoy es Navidad.


 Un día en tus brazos
Cantaron las aves
Y los vientos suaves
Te dieron abrazos.


Hoy en tus manitas
Hay luces y flores
De lindos colores;
Lindas lucecitas.


 Cabellera blonda
Tus manos alzad
Cantando a la ronda
De la Navidad.


Arbolito canta,
Canta mi alegría
Con la melodía
De la Noche Santa.


 Jesús ha nacido
Nuestro sumo bien,
La luz ha venido
Vamos a Belén.


 La luna responda
Con más claridad
A la ronda ronda
De la Navidad.




FANTASÍA



 Tarde en Nazareth
Seda en las cumbres
Pastores, caminos, peñascos
Con oros de sol:
¿Qué véis?
A José y María que van a Belén.


Noche buena y grande
Estrella que ríe
Pastores que sueñan
Pesebres que cantan
Flores que murmuran
Pétalos que duermen
Y sombras que piensan
¿Qué veis en la noche?
A José y María
Y a un niño tan lindo
Como las auroras
De la estrella niña
Que nos mira allá.


 Egipto:
Poemas en tardes lejanas,
En noches que cubren
ojos que te miran;
luces encendidas en tardes de oro;
caminos que nacen, que mueren,
que horadan montañas;
suspiros del Nilo
con viento de estrellas,
pirámides que hablan
en vastos dinteles
¿Véis algo en tu seno?


 Egipto responde
Con una nostalgia que vierten los siglos:
¡Yo escondo al divino Mesías:
Jesús!




 LOS QUE LLEVAMOS ALONDRAS EN EL ALMA



Los que llevamos alondras en el alma
Para escalar el infinito
Y esperamos la lluvia tardía
Para ver crecer en nuestros labios las flores del amor,
Tenemos un canto de esperanza
¡En esta Navidad!


Los que creemos en el Cristo
Que era antes del pesebre
Mucho antes que existieran las auroras
Cuando no había sol
Ni hombre
Ni paraísos
Ni horizontes
Tenemos un canto de victoria


¡En esta Navidad!
Los que creemos en un Cristo
Que hace caber su gloria
En la penumbra de un pesebre
Todo su amor en la esquina del llanto,
De los desamparados;
Toda la gracia en la inmensidad de una cruz


De brazos siempre abiertos;
Todo el poder en una tumba vacía
Y toda la gloria cuando al cielo sube
Tenemos un canto azul, triunfante
¡En esta Navidad!




LOS ANGELES Y LOS PASTORES



Los ángeles cantan
Los pájaros duermen
Y el cielo se enciende
De ricos cristales.

Los ángeles traen
Excelsa alabanza
Los pastores llevan
En el alma sueños
Gloriosa esperanza.


Los ángeles vuelan
Sobre las colinas
Los pastores duermen
Los cayados oran.


Ángeles alaban
Pastores despiertan,
Unos tienen gozo
Otros tienen miedo.


No temáis exclaman
Los ángeles bellos
Porque hoy ha nacido
Grande Salvador.


Andad y contadle
Al mundo las nuevas,
Pañales sencillos
Será la señal.


Es pobre pesebre
La cuna del niño
Que es gloriosa del mundo
La paz de Israel.


Se fueron al cielo
Los pastores todos
Al pesebre fueron
Y al niño adoraron
Con gozo triunfal.




ASÍ ERA LA CUNA DEL NIÑO JESÚS



Cristales lejanos en la noche fría
Cielos encendidos de soles que un día
Cantaron la gloria del Rey de la Gloria
Lucecitas tristes que la tarde enciende:
¿Cómo era la cuna del rey que desciende
Para dar al mundo la más bella historia?


Responde la tarde con pinceles de oro
Las mieses y flores que cantan en coro:
La cuna del niño es de burda textura
No tiene crespones, cortinas, cristales
Tan sólo sencillos y humildes pañales
Besos y caricias, sublime ternura.


Tiene por palacio un humilde pesebre
Cualquiera en su seno se muere de fiebre
Pero el niño ríe, la madre suspira;
Mira desde el cielo una estrella lejana
Llega a sus dinteles la aurora temprana
La arboleda canta, el pesebre mira.
De cañas y juncos bañada de luz
Así era la cuna del niño Jesús.




HIMNO A LA PAZ



Alabemos unidos tu nombre
Paz bendita del cielo traída
En el verbo que trajo la vida
Y una nueva visión del amor.




Engendrada en magnífica gloria
Hoy te encarna la flora que canta
Y hacia el cielo tu nombre levanta
En un himno de gloria inmortal.




¡Paz! Exclaman los niños del mundo
En un alto a la sangre inocente
Que la guerra derrama inclemente
En un crimen que llega hasta Dios.




Si los hombres antiguos lucharon
Para verte reinar sobre el mundo 
Hoy nosotros con llanto profundo
Exclamamos ¡queremos paz!




Una paz que disuelva los odios
Y las armas calcinen en las piras
Y hayan palas, azadas y liras
En lugar del cañón destructor.




CANTO A LA NAVIDAD
Milagro de luz
Que brotó de la patria de los santos;
Que se enredó en los astros
En el beso más puro
Que jamás contemplaron los cielos de los cielos
Y que llegó a la Tierra
Como flor de alabanza,
Con hosannas de gloria,
Con cánticos celestes,
Con címbalos  de júbilo,
Con arpas inmortales.
Luz que se proyectó gloriosa
Sobre los muros rotos de la antigua Jericó.
Sobre los campos de Judea,
Frente a las aguas quietas del mar muerto.
Luz que se hizo estrella,
Que irradió con resplandor de eternidad
Sobre el verde penacho
De los olivos milenarios
De la dulce Palestina
Cuna de patriarcas,


Tierra de profetas,
Ciudad eterna.
Luz gloriosa del coro angelical
Que llevó a los pastores
El mensaje más sublime de los siglos.
Que envolvió a las colinas
Con destellos de gloria inmarcesible;
Que cubrió a los pastores
Que dormían
Bajo un manto de sombra.
De sombra y penumbra.
De tristeza y esperanza.
Luz inmortal
Que despertó los corazones,
Que faumentó los pechos,
Que levantó las almas,
Que estremeció las tumbas
Y abrió sobre el oriente y occidente
Rutas de salvación
Para todos los hombres de buena voluntad.
Signo divino
Del niño Jesús


Que naciera en Belén de Judea
Para predicar la paz y el amor
Entre todos los hijos de la Tierra.
 
NAVIDAD

Canción divina
Que se enredó en los labios de los oprimidos.
Notas arrancadas
De un pentagrama que nació entre pajas
Que se calentaron
Con el cuerpo tibio
Del lirio de los valles.
¡Gloria a Dios en las alturas!
Respondieron en coro las montañas.
¡Paz en la Tierra!
Prorrumpieron los ríos y los montes.
¡Paz! Respondió el arroyo.
¡Paz! Musitó la noche.
¡Paz! Anunció la aurora.
¡Paz! Dijeron los céfiros viajeros
Con arrullos de besos nocturnales;
Y brotaron del campo
Los salmos y los madrigales,
Y cantaron los niños
Y el mundo entero se llenó de la más excelsa alabanza
Porque había nacido
El príncipe de los pastores;
El niño admirable,
El Padre Eterno,
El Príncipe de Paz.




¡NAVIDAD!



Mensaje de esperanza
Para los que lloran.
El Rey se hace siervo para sentir el dolor de la tragedia humana.
El verbo se hace carne
Y la expresión más pura
Se esparce por el mundo
Con ecos inmortales de bienaventuranza.
Se alza sobre el firmamento de la historia
El sol de un nuevo día
Pletórico de anhelos,
Llevando entre sus alas
La esperanza para los pobres de espíritu.


Y de un mesón sombrío
Surge
Con el calor de la hojarasca
La presencia del Dios niño
Que trae a los mortales
La ternura del cielo:
Flores de amor y de cariño
En manojos iridiscentes
De gloria sempiterna.


Y con el gran mensaje que desciende
En primicias sublimes
Sobre los pastores,
El Espíritu de Dios se mueve
Como en el día de la creación
En un nuevo “Fiat Lux”
Para hermanar al hombre
Con la diáfana del evangelio.




¡NAVIDAD!



Precursora de caminos nuevos.
Bello relicario enviado del cielo.
Flor de eternidad
Abierta en una noche fría,
Inmensamente bella
Y dulcemente santa.
Idilio eterno prendido en el silencio profético
De los últimos siglos.
Arrullo y canción.
Al evocar
La noche memorable en que naciera
El Redentor del mundo
Y volver los ojos al pesebre,
Hacer vibrar el órgano del alma
En la más dulce melodía.
Y entre acentos de tiernos villancicos,
Unirme al eco que resuena en la Belén Efrata:


GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS
EN LA TIERRA PAZ,
¡BUENA VOLUNTAD PARA CON LOS HOMBRES!


¡Oh santa Navidad
Fecha memorable que cambiaste el rumbo de la historia
Dando un nuevo sentido a la existencia.
Que se unan a mi canto
Las tórtolas cantoras,
Los pájaros que vuelan,
Los árboles que crujen,
Los pétalos que ríen!
¡Los lirios que se mecen al paso de la brisa!
¡Cantemos a la Navidad!
Que el anciano se levante
Que el niño prorrumpa en aplausos sonoros,
En sonrisas interminables,
En plegarias que lleguen hasta el cielo
El perfume de la fe,
El incienso de la alabanza,
El oro del cariño
Y la mirra del sacrificio.
Vibran las cuerdas de mi lira
En éxtasis sublime


¡Salve, vírgen María,
Bendita siempre
Entre todas las mujeres.
Vaso santificado
En el lavacro de las manos eternas!
¡Paréceme verte caminando
Rumbo al ara de pajas y de musgos
Al amparo de noches misteriosas
Para ver florecer entre pañales
Al mil veces bendito Hijo de Dios!


¡Salve, niño divino!
¡Sombra de gran peñasco en tierra calurosa!
Verbo y vida,
Luz y paz.
Gozo y bendición.
Pan y libertad.
Gracia, justicia y vida.
Salve Enmanuel,
Señor de los Señores;
Esperanza de los oprimidos,
Consuelo de los tristes,
Flor de vida,
Vida en flor.


¡Salve bendita Navidad!
Te envuelvo con mi canto
Desde el  suave rumor de los pinares
Que nos darán sus pámpanos
Para los arbolitos
Que se alzarán en luces de colores;
De los pitos tristes que se esconderán
Entre los musgos de los nacimientos;
En paréntesis de sublime algarabía,
Para que en este corazón que llora
Se encienda nuevamente la llama de la fe con tu recuerdo
Y nazca en los portales de mi templo,
El niño de la Navidad.




Délfido Barrera Navas (1975)


 


 


 


 


 


 


 


 

viernes, 20 de junio de 2014

Délfido Barrera Navas brinda a la Patria Celestial y a la Patria Guatemala, el monumento más grande de la poesía lírica evangélica, que hasta hoy se haya escrito. Francisco Villatoro Argueta

PERFUME DE LIRIO

POESIA LIRICA EVANGELICA

DELFIDO BARRERA NAVAS


DELFIDO BARRERA NAVAS

Autor


Primera edición  1000 EJEMPLARES

Noviembre 93


CARLOS EDUARDO DE LEON CAMPOS

Ilustración de portada


Diseñado e impreso en

FONDO DE CULTURA EDITORIAL

14 calle A 11 49 zona 1.  Tel. Fax  29354

Guatemala, C.A.


Derechos Reservados por el autor.

Prohibida la reproducción total o parcial.




CONTENIDO


DEDICATORIA
6
TU AGUA
53
PROEMIO
8
CANTO AZUL
54
JESUS TOCANDO LA PUERTA
55
Alabanza, honra, gloria y poder
RESUCITAME
56
Por los siglos de los siglos
14
LA PENA DE HOREB
57
PADRE
15
NO TEMO AL MANANA
58
HIJO
16
PARABOLA
59
ESPIRITU SANTO
17
EL MANTO
60
JESUS
18
EL ENCUENTRO
61
MI OFRENDA
19
SENOR JESUS
20
Redención
62
PRESENCIA
21
HERIDAS
63
REPOSO
22
EL TRIUNFO DE LA VIDA
64
LA VOZ DEL AMADO
23
TUMBA VACIA
65
EN EL TEMPLO
24
TU CRUZ
66
CREO
25
AGONIA
67
GRACIAS SENOR
26
TRAICION
68
YAHVEH SABAOT
27
TU GRACIA
69
AUSENCIA
28
VENDRA
29
Íntimos
70
CIELO Y AGUA
30
LOS HIJOS DE RUTH
71
PENSTECOSTES
31
ESTA TARDE ABRIL
72
ANA ISABEL
73
CANTO A COSTA RICA
74
Inspiración y anhelo
32
UN POCO
75
TU FIESTA
33
FELIZ
76
RESURRECCIÓN
34
MI AGUIJON
77
PROCESO
35
MATINAL
78
MISTERIO
36
BLANCA
79
ISAIAS 24  3
37
A VIRGILIO ZAPATA
80
AHORA MIS OJOS TE VEN
38
II
81
LA  ÚLTIMA MILLA
38
GUATEMALA
82
CANTARES
40
JOSE MARIA MUNOZ
83
UVA
41
II
84
MI EVANGELIO
42
CENTENARIO
85
JUAN EL BAUTISTA
43
ESCUINTLA
86
TU MANTO
44
II
87
VERSOS EN EL CIELO
45
III
88
NADA
46
ESCRITA CON SANGRE
89
EXTRAÑO DESEO
47
PALENCIA
90
ME HABLA
48
AMERICA LATINA
91
AGUA
49
INVITACIÓN
92
VIVIR Y MORIR
50
IXTAPAN DE LA SAL
93
QUIERO CONOCERTE
51
ANTE EL ALTAR
94
TRIGO
52
LA ELEGÍA DE LAS LÁGRIMAS
95



DEDICATORIA


     A Rigoberto Bran Azmitia, poeta y quijote de rico talento, que siempre anda en busca de semillas nuevas para los surcos donde han de florecer el Amor, la Fe, la Esperanza.


A ATALA VALENZUEZA   alma gemela de riquísimas esencias y de profunda vocación poética que sueña como yo en la tierra que fluye leche y miel, morada del hombre nuevo que cree en Jesucristo.


A mis hermanos en la fe, de mi patria Guatemala, “compañeros de mi gracia”, en el largo peregrinaje que ha de culminar con el glorioso encuentro de Cristo en gloria.


Mi eterna gratitud a Melqui, mi querido Benjamín, por su valiosa ayuda artística y sus múltiples esfuerzos de un magnifico editor.


























PROEMIO


     En una radiante mañana, de la tercera semana del mes de julio del presente año, encontrándome en la hermosa Catedral del Periodismo Nacional, la Hemeroteca Nacional  “Clemente Marroquín Rojas”, donde suelo acudir diariamente a investigar los periódicos de hace medio siglo, recibí la gratísima visita de mi amigo periodista, profesor y exquisito poeta don Délfido Barrera Navas, a quien le tengo especialísimo afecto y admiración, al igual que a sus hijos, los periodistas Byron Boanerges y Héctor Adolfo, únicos que conozco.   ¡Grata visita en verdad! La  alta educación de don Délfido, no  permitió conversar en la nave principal de la Hemeroteca y para mayor tranquilidad, nos posamos en uno de los largos confidentes del moderno parque centenario, pero a todo esto mi corazón latía con mayor aceleración y me preguntaba: ¿Qué le pasará a este digno siervo del Señor? ¿Qué me irá a comunicar? ¿Una tragedia? ¡Oh, no!, afortunadamente para mi angustia, pronto se despejó la incógnita, y me dijo: quiero que usted me haga el favor de hacer el PROLOGO de mi poemario: “PERFUME DE LIRIO –Poesía Lírica Evangélica-“, que acabo de concluir y ya va camino a la editorial, y hablando y hablando, puso en mis manos su poemario, una gavilla lírica en sonetos con delicado olor a santidad.  Con unas cuantas palabras de recomendación para la custodia de sus originales, don Délfido se marchó para su casa y yo volví al templo de la cultura, a continuar mis investigaciones y bajo el brazo, un verdadero tesoro sagrado, el manojo de sonetos, ahora bajo mi más estricta responsabilidad.


Hace muchísimos años, conocí espiritualmente a don Délfido, por medio de periódicos y revistas de carácter educativo y su delicada poesía infantil de su poemario “Luciérnagas”, y unos cuantos años más tarde, tuve la dicha de conocerlo personalmente en la Asociación de Periodistas de Guatemala y posteriormente en la Asociación de Escritores y Amigos del Libro Nacional, y desde entonces, le profeso gran admiración y aprecio.


Don Délfido Barrera Navas vio la luz primera de este hermoso mundo, en Santa Catarina Mita, Jutiapa, -“Catocha de mis recuerdos”- como él la llama, un 12 de diciembre de 1927, rodeado del cariño de sus papás, don Pedro Barrera Rodas y doña Plácida Navas de Barrera.  Su esposa, Blanca Eva –fiel sierva de Dios- y sus hijos: Delvin, Héctor Adolfo, Byron Boanerges, Ruth Noemí, Rina Judith y Eleázar Melquisedec, todos profesionales de renombre.  Don Délfido es maestro de Enseñanza Rural (7º. Año) -1943-1944-, Maestro de Educación Primaria Urbana y Especializado en Supervisión Educativa por la Universidad de Panamá.  Después de desempeñar cargos de profesor de grado, en muchas escuelas rurales y urbanas de nuestra Guatemala, por sus grandes méritos profesionales llega a ocupar el alto puesto de Supervisor Técnico de Educación, en muchos lugares; Orientador Técnico de Educación de Socio Educativo Rural; Director del Instituto Normal Mixto de Huehuetenango y varios cargos docentes y administrativos en colegios particulares.  Actualmente está jubilado por el Estado, pero dedicado a muchas actividades periodísticas, literarias y lo mejor de todo, cristianas.


Su producción literaria ha sido abundante y de delicado perfume lírico, que ha penetrado hasta los intersticios auriculares del corazón de los niños guatemaltecos.  Sus poemas infantiles son sublimes y se recitan por doquier.  He aquí sus obras: (VERSOS): Espígas del Alma, Antología, En Voz Alta, Poemas del Pesebre, Luciérnagas (poemas infantiles para los días especiales del ciclo escolar –dos ediciones-), Sobre mis alturas, Oro en el Barro, Aguas de reposo (prosa poética).  Otras obras: La Formación de un Desafiador (Teología), Cómo enseñar (obra didáctica), Idioma Español Primer Curso (libro de texto); Catocha de mis recuerdos (Memorias), Antología de la Poesía Jutiapaneca (coautor), El secreto de ser fructífero (folleto), Relaciones humanas desde el punto de vista bíblico, y ahora su poesía cumbre PERFUME DE LIRIO –Poesía lírica evangélica-.


Acabo de leer, con verdadera fruición, su poemario PERFUME DE LIRIO –Poesía lírica evangélica- , que consta nada menos que de 74 sonetos, conformados por mil sesenta y ocho versos, saturados del más perfumado lirismo cristiano, su rico florilegio lo divide en cuatro secciones:


a)     Alabanza, honra, gloria y poder por los siglos de los siglos.

b)    Inspiración y anhelo

c)     Redención, y

d)    Íntimos


Don Délfido es un inspirado poeta de cuerpo entero, que ha cultivado maravillosamente todos los metros, incluyendo también el verso libre; pero ante todo, el soneto lo maneja con toda propiedad; pero ¿qué es un soneto? Se preguntaba el recordado gran poeta y antologista Dr. Horacio Figueroa Marroquín (RIP) en su obra “50 DE LOS MAS BELLOS SONETOS DE LA LIRICA GUATEMALENSE” y dice: “El soneto generalmente, aunque no siempre, es un mensaje de amor; es el lenguaje del poeta enamorado o del simple mortal, que sin ser poeta, utiliza el soneto como un vaso para verter en él todas sus lágrimas, sus amarguras, sus pasiones, sus tristezas, sus desengaños y hasta su despecho por la indiferencia de una Dulcinea insensible, o para manifestar, como con paleta de pintor, toda la belleza que encuentra en las cosas o en los seres amados.  Por eso Benivieni, poeta de Italia, de donde parece haberse originado el soneto, escribió sus “Sonetti del Amore e della Belleza Divina”; y Petrarca expresó su amor a Laura en sus 300 sonetos. –Sigue diciéndonos Figueroa Marroquín: “El soneto es a la poesía lo que el vals es a la música: son dos formas románticas de expresión del pensamiento que nunca serán olvidadas”. Pero el poeta Délfido Barrera Navas nos describe admirables perfiles del soneto, en la siguiente composición poética:


LA VOZ DEL AMADO


¿Cómo hablar de su voz en el soneto

En catorce columnas encerrado

Si la voz inefable del Amado

Solo cabe en la luz del Paracleto?


Si el pintor nada dice en el boceto

Ni el verbo solo en el papel ajado

¿Cómo entender el eco del Deseado

Si ya estoy a la orilla del terceto.


Mas, si tengo la dicha de la oveja

De tener un pastor que al pasto guía,

Él conoce el misterio de mi queja.


Me habla en la noche y al rayar el día,

Y entre la luz de su Palabra añeja

Yo percibo la voz que mi alma ansía.


Lo admirable y bello de don Délfido, sin lugar a dudas, es que es el único poeta guatemalteco que ha cultivado, con tanta profusión y amor, la POESÍA EVANGELICA propiamente dicha, únicamente comparado con aquel gran orador sagrado, que fue poeta e himnólogo, don Alfredo Colom M. (1904-1971) –padre del eminente educador y escritor Lic. Leopoldo Colom Molina–, cuyos bellísimos himnos como: América será para Cristo, Pies Divinos, Manos Cariñosas y otros que se cantan en todos los templos evangélicos de América Latina; fue tan grande la sublimidad de sus poéticos himnos que, si no estoy equivocado, en Quito, Ecuador, se le erigió un monumento a su egregia memoria, lo que, lamentablemente, no se hizo en nuestra Guatemala, –Nadie es profeta en su tierra, reza la sentencia cristiana.  Permítaseme, en esta oportunidad, rendirle un modesto homenaje a su memoria, reproduciendo su bellísimo himno:


MANOS CARIÑOSAS


Manos cariñosas, manos de Jesús;

Manos que llevaron la pesada cruz.

Manos que supieron sólo hacer el bien

¡Gloria a esas manos; ¡Aleluya, amén¡


Blancas azucenas, lirios de amor,

Fueron esas manos de mi redentor

Manos que a los ciegos dieron la visión

Con el real consuelo de su gran perdón.


Manos que supieron calmar el dolor.

¡Oh, manos divinas de mi Redentor!

Que multiplicaron los peces y el pan,

Manos milagrosas que la vida dan.


Manos que sufrieron el clavo y la cruz;

Manos redentoras de mi buen Jesús.

De esas manos bellas yo confiado estoy,

Ellas van guiando, pues al cielo voy.


¡Oh Jesús! Tus manos yo las vi en visión

Y vertí mi llanto con el corazón;

Vi sus dos heridas y la sangre vi

Que tú derramaste por salvarme a mí.


Don Alfredo Colom M. cultivó la poesía del género épico, mientras que don Délfido, la poesía lírica. Otros poetas guatemaltecos hicieron versos evangélicos, entre ellos Marco Tulio García Manrique y Raúl Hernández Arana, pero no llegaron a tener una producción que los consagrara.  Uno de nuestros valores que a principio de siglo le cantara a Cristo con altura y delicadeza, fue el poeta chiquimulteco Raúl Mejía González, quien nos dejó su poema inmortal “LA VISION DE LA CRUZ” que hoy es un hermoso himno, que con tanto fervor se entona en todas las iglesias evangélicas de Guatemala.


Don Délfido Barrera Navas, ha recibido multitud de distinciones tanto nacionales como internacionales, que destacan su egregia personalidad; entre las internacionales podemos citar que la Asociación Cristiana de Artistas de Radio y Televisión de los Estados Unidos de Norteamérica, llevó a la pantalla chica la vida del poeta y escritor Délfido Barrera Navas, en la película “PERFUME DE LIRIO” que fue filmada en México y los Estados Unidos, una muy digna distinción y honor, para el poeta y escritor cristiano guatemalteco, que por doquier glorifica el nombre de Dios. ¡Aleluya!


Leyendo y releyendo este excelso poemario, han quedado grabados en lo más profundo de mi corazón los sonetos: Cielo y Agua, Resurrección, Uva, Tu Manto, Versos en el Cielo, Vivir y morir.  No temo el mañana y Heridas, versos que permanecerán en mi almohada, porque serán mi guía espiritual, para no apartarme de los santos caminos del Señor, en tanto viva, en este valle de dolor y de ingratitud. Por último, en el segmento INTIMOS, don Délfido nuevamente deja traslucir el delicado perfil de su humanidad y agradecimiento, exaltando las señeras figuras de dos pilares de la iglesia evangélica guatemalteca, VIRGILIO ZAPATA y JOSE MARIA MUÑOZ, el verbo de fuego; son sublimes los versos dedicados con acendrado amor a su digna familia, especialmente a su esposa Blanca Eva: en MATINAL, de hinojos le pide: “Ven Blanca Eva y por mi angustia reza: /cuéntale a Dios los dardos de mi pena / para que ponga en mi desierto mesa, / la suave luz de su mirada buena, / en tanto el día con su encanto empieza / y llora de alegría la azucena”.  También dedica delicados versos de exaltación y gratitud a parcelas geográficas, tales como: Costa Rica, Escuintla, Palencia, Ixtapan de la Sal de México y a su amada Guatemala.


Al concluir de leer los sonetos que integran PERFUME DE LIRIO, del excelso y culto poeta don Délfido Barrera Navas, siento en todo mi ser una exquisita sensación espiritual que me pone a salvo de pensamientos fútiles y apartándome del odio y la violencia que tanto ha herido la fina epidermis de nuestra pobre y notable Guatemala, sensación espiritual que, no hay duda, también experimentarán los miles y miles de lectores que tendrán la dicha de poseer este bello poemario cristiano, que hoy ve  la luz pública.


PERFUME DE LIRIO –Poesía Evangélica– entra hoy con paso firme y directo por la anchurosa puerta del cielo, a formar parte del recital poético angelical con sus efluvios perfumados, no solo del Lirio del Valle, sino la fragancia pura de la Rosa de Sharón.


Felicitaciones, don Délfido Barrera Navas, por brindar a la Patria Celestial y a la Patria Guatemala, el monumento más grande de la poesía lírica evangélica, que hasta hoy se haya escrito.  ¡Aleluya!


Francisco Villatoro Argueta

Nimajuyú - Guatemala, jueves 12 de agosto de 1993.



CIELO Y AGUA


No gustan a profanos los versos que yo escribo,

Y no halagan, es cierto, pero los versos míos

Llevan en sí la esencia del vino generoso

Que mi espíritu bebe, en sorbos grandes, grandes.


Soy agua y cielo y mis versos son eso: aleluyas,

Gritos de un alma alegre embriagada de Dios;

Veo claro de noche, veo luz en las sombras,

Mi sol nunca se oculta, mi noche sucumbió.


Mi amanecer no espera, porque yo soy mañana,

Y el tiempo tembloroso bajo el cielo agoniza

Presagiando la gloria de una noche nupcial.


Como Ezequiel yo veo un cielo grande, abierto,

Un Trono azul sin sombras y más allá en lo alto

La silueta de un río de gloria sin igual.






RESURRECCION


Nací muerto, mi espíritu sellado

No tuvo nunca comunión contigo;

Era una cifra, sin amor ni abrigo

Separado de ti por mi pecado;


Un sarmiento del cielo desgajado

Alejado del árbol de la vida,

Vagaba con el alma entristecida

Huérfano fui, sin paz, sin ser amado.


Pero un día encendiste en mi alma

Tu luz gloriosa que me dio el camino

Y que trajo a mi ser tu dulce calma;


Y a cambio de mi triste torbellino

Por tu sangre hijo soy bajo la palma

Que da sombra a mi bota peregrina.


UVA


Hazme uva dulce: es ese mi destino,

Dar fruto en el follaje del sarmiento

Percibiendo en tu vida el aliento

Que se encarna en el vientre de tu vino.


Sabor de vida para el peregrino;

Ir a la choza que golpea el viento,

Dar de beber de tu agua al que sediento

Busca cubrir harapos con tu lino.


Uva grande, robusta, tinta en agua,

Sabor de eternidad para el que llora

Y busca ansioso el fuego de la fragua.


Uva de tu racimo que te implora

Sobre el mar, libre al viento en mi piragua

Cantaré de tu gracia redentora.


TU MANTO


Como Eliseo persiguiendo a Elías

Yo te busco, Jesús, tras de tu manto

Para enjugar las perlas de mi llanto

En los bordes que cubren tus rodillas.


Manto de sol y luz, del gran Mesías,

Con verde terciopelo de amaranto

Pequeño cielo que quitó el quebranto

Y me da de su virtud todos los días.


Cuando te beso, tu virtud derramas,

Y se seca la fuente de mi angustia

Y miel me entregas en lugar de hiel;


Me ves de hinojos, con amor me llamas,

Calmas luego el dolor de mi alma mustia

Cortas flores conmigo en tu vergel.



VERSOS EN EL CIELO


Mis versos en el cielo no tendrán la amargura

Ni tristeza, ni angustia, ni nostalgia, ni nada

Que empañe la alegría de mi nueva alborada

Que arderá en mi vestido de infinita blancura.


Formaré madrigales de perfecta armonía;

Quizá versos sencillos de perfecta alabanza,

Los leeré dichoso, mientras mi cuerpo danza

Al compás de una inmensa y feliz melodía.


Versos de agua y de fuego, de eternidad y cielo,

De aleluyas eternas cuando se rasgue el velo

Y el mar de vidrio brille con la luz de otro sol;


Cantaré a aquel que un día murió para salvarme

Y que vendrá de nuevo también para llevarme

A regiones gloriosas de radiante arrebol.


NO TEMO AL MAÑANA


Yo tengo asegurado mi mañana

Mi alma se alegra siempre en la esperanza;

Veo su gloria eterna en lontananza

En la aparente latitud lejana.


Es una lejanía que me ufana

Que arde en mi pecho porque está conmigo

Jesucristo el Señor, celeste abrigo,

Bella luz que encendió en mi edad temprana.


Sé que en la casa de mi Padre existen

Moradas que de gloria eterna visten

Y El prepara una Patria para mí.


Por eso no le temo a mi futuro

Pues si dejo este mundo tan obscuro

Tendré perfecta claridad allí.


HERIDAS


Herido fui, contemplo tus heridas,

Yo el culpable, tú en cambio el inocente,

A mí me hirió el hermano prepotente

A ti tu pueblo en llagas esculpidas.


Yo percibo la voz de los latidos

Tus espinas, la sangre de tu frente;

Tu perdón al extraño penitente

La hiel de tu dolor, tus pies partidos.


Fuiste herido, Señor, por tus hermanos

Yo por los míos que también me hirieron

Horadando mis pies, también mis manos.


Pone aceite en la herida que me hicieron

Aquellos que llamándose cristianos

Hiel y vinagre en mi dolor me dieron.






Presentación que hiciera el periodista Rafael Escobar Argüello en la contraportada donde elabora una breve pero elocuente síntesis del libro:


“HE AQUÍ UN POETA QUE CANTA A DIOS”


“En los 73 sonetos que anidan en las páginas de este libro, no hay otra cosa que poesía, eso es armonía, inspiración, versos que elevan el espíritu a las regiones celestes en las que habita Dios, palabras que expresan amor, devoción, fe, sencillez y humildad.


Délfido Barrera Navas, poeta cristiano por excelencia, realizó una magnífica labor literaria al escribir estos sonetos agrupados bajo el título de PERFUME DE LIRIO, nombre de la película que narraría su vida.  Quien ha incursionado por los azarosos caminos de la rima, sabe que, especialmente el soneto, tiene una estructura difícil de lograr en la brevedad de sus catorce versos y que se necesita inspiración para rimar bellamente palabras que expresen cabalmente un concepto.


Pero tal como lo revelan elocuentemente las páginas de este libro, parece que para Délfido Barrera Navas, la poesía, por difícil que sea, es solo un simple ejercicio espiritual que él puede brindarnos a manos llenas, mientras crea metáforas que nos comunican la profundidad de su pensamiento en el anhelo supremo de ser siempre luz y sal de la tierra.


En el pórtico del libro, el lector hallará tres poemas a las personas de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, que son tríptico de alabanza, en la que el poeta, estando ante la magnificencia del Altísimo, expresa su extraordinaria humildad:


“Mas nada soy y tu grandeza es tanta / que cubre eterna el universo todo, / como una sombra portentosa y santa.


Y dice al Hijo: / Tú que llevaste a mi alma entristecida / una nueva canción y la tibieza / del rico aceite que sanó mi herida.


Y finalmente al Espíritu Santo: / “Oh, Gran Consolador, persona amada, / presente en todas las dispensaciones, / en el Nadir y en las constelaciones / y en la obra de Cristo, consumada.


Como en épocas remotas, en las que solo Dios y los personajes bíblicos eran quienes daban inspiración a poetas, músicos y pintores, así hoy, a las puertas del Siglo XXI, Délfido Barrera Navas canta de nuevo en este libro, a Dios, ignorando el amor mundano, los problemas sociales, los ideales políticos y a cuantas musas han acaparado la inspiración de los poetas modernos, no porque desconozca o quiera ignorar cuanto es parte del diario acontecer, sino porque en esta época de su vida, en la que ha nevado en sus sienes y hay en su camino una alfombra de hojas otoñales, vale la pena regresar al primigenio objeto de la inspiración poética, en pos de amor, misericordia, sabiduría, como buscando primeramente el Reino de Dios."


RAFAEL ESCOBAR ARGÜELLO

PERIODISTA