martes, 27 de diciembre de 2016

ORO EN EL BARRO


ORO EN EL BARRO es una colección de 22 poemas de DELFIDO BARRERA NAVAS, poeta guatemalteco de oriente, eternamente enamorado de Dios y de su amado Hijo Jesucristo.  Nacen como las brumas de la tarde, como una ofrenda de amor y gratitud a quien lo mantuvo con vida después de largos siete años de una penosa enfermedad.  Son sus poemas nuevos como él lo llama para la Patria del Alma, la Eternidad que nunca muere.
Presentamos con mucho cariño esta pequeña pero monumental obra poética del escritor catarineco Délfido Barrera Navas. Oración Matutina, Alas como de Paloma, Esa mañana, Me habla, De mañana, No temo al mañana, son poemas íntimos que hablan de una relación profunda que culmina con el poema La Búsqueda de mi Amado y Ven Señor Jesús.  De corte profético Está entrando la noche, Evangelio de papel, Parábola.  Incluye Todo canta a Jesús, Acuérdate de tu Creador, Tus pasos, Cuando mi sol se ponga, El dolor de tu muerte, El triunfo de mi vida.  Pero Oro en el barro es el título del poema que da vida a este libro publicado probablemente en el año de 1988.
ORO EN EL BARRO

-POEMAS NUEVOS PARA UNA PATRIA NUEVA-

ORACION MATUTINA

Yo amo la oración de la mañana
Que se eleva como la plegaria de los pinos
Como silbo apacible y delicado;
Y que rompe las montañas del silencio
Los matices delicados de la aurora
Para remontarse al infinito.

Yo hablo al Señor en la mañana:
Tiendo un hilo invisible
Entre mi espíritu y mi Padre que está en los cielos.
Le hablo yo
Me habla El con la miel de su Palabra;
Le canto yo con cánticos de gloria,
Me canta El con sus salmos inmortales.
Platicamos cosas buenas.
Nuestro oro es oro bueno.
El me dice: “oye a mi Hijo amado”,
Yo le digo a mi alma habla a tu Dios.

Yo amo la oración de la mañana
En la gloriosa primavera de mi espíritu
En las gloriosas alas del Espíritu Santo.

ALAS COMO DE PALOMA

Si yo tuviera alas como de paloma
Andaría por los caminos del aire y del viento,
Me columpiaría en las nubes,
Jugaría en los aires,
Miraría hacia el cielo
Hacia el norte que persigue mi espíritu.
Descansaría sobre los musgos de los montes más altos
Batiría mis alas sobre la garganta de los cerros.
Me volvería nube, cielo, viento y ronda de lloviznas;
Descansaría,
Reposaría,
Alzaría mis manos de alas para escalar el infinito,
Entrecruzaría mis alas con las alas de la brisa,
Me hermanaría con otras alas
Que como yo caminan tras el descanso puro
Tras los alientos suaves
Tras las alondras de las rondas de la luz.

Si yo tuviera alas como de paloma
Volaría alto para alcanzar la paz
Para alcanzar la paz que no hay en este mundo.

Y EL MAR YA NO ES

No hay garzas
Ni golondrinas rasgando el viento raro,
Ni mariposas sobre arenas movedizas,
Ni regueros de conchas,
Ni lanchas rasgando las espumas con su aliento;
Ni barcos grandes,
Ni marinas de guerra,
Ni olas, ni ondas, ni tumbos ni retumbos
Porque el mar ya no es.

No más cruces, ni obscuros cementerios,
Ni lápidas, ni angustias, ni aflicciones,
Ni glorias empapadas de injusticias,
Ni agitación de masas,
Ni llantos largos de los niños sin pan,
Ni campesinos sin tierras,
Ni discursos vacíos
Porque el mar ya no es.

ESA MAÑANA

Yo amo esa mañana bella
Infinitamente bella y simple
Cuando la marimba susurró en mi templo
Y brotaron de sus manos de madera
Torrentes de aleluyas.

¡Qué hermoso fue ese día
Cuando la tristeza se tornó alabanza
Cuando la amargura se partió en pedazos!

Mi alma nunca olvida esa mañana
Una sorpresa de música de miel
Para llevar al cielo
Adoración como árbol que canta,
Y que murmura,
Y que llora.
Yo nunca olvido esa mañana
De alabanza única con notas de marimba.

ACUERDATE DE TU CREADOR

Acuérdate del Señor
En la edad rosada de la vida,
En los días de oro cuando la risa fluye
Y los sueños afloran;
Como las conchas que le ríen al sol,
Cuando cada mirada es siempreviva,
Cada abrazo un misterio de silencio
Cada beso un salmo de cristal y lumbre,
Cada canto en el púlpito una alabanza viva
Para gloria del Dios Omnipotente.

Acuérdate del Señor cuando la mejilla
Es ofrenda viva de encendidas glorias,
Cada grito una flor, cada mirada un rayo,
De luz que se une a la luz del infinito,
Cuando se llora de alegría
Y el caminar es canto
Y la lumbre tu lámpara encendida
La Palabra de Dios, maná del cielo.

Antes que vengan los días malos
Y se oscurezca el sol como los sueños
Y la luz, y la luna y las estrellas,
Los ojos sean velitas que se apagan
Las manos tiemblen como los sauces
Soportando la cólera del río.

Antes que lloren los fuertes
Y se encorven los hombres
Y caiga la muela
Y lloren los que ven tras las ventanas;
Y tiemblen  los guardianes del palacio
Y lloren los valientes
Y queden ya muy pocas molineras,
Las aves dejen escapar su canto
Y muerda el alma el pánico y el miedo
Y florezca el almendro
Y aseche la langosta.

Acuérdate de tu Creador
En tanto luzcas el cordón de plata
Y adorne tu diván la olla de oro
Y esté entero tu cántaro en la fuente;
Antes que el polvo vuelva al polvo
Y retorne el espíritu a su Dios.

ME HABLA

Me habla al nacer en una pobre cuna
Cuando ministra humilde entre el gentío
Llenando con su aliento el gran vacío
De ovejas sin pastor bajo la luna.

Me habla en la flor que se abre en la mañana
Y los astros, la lluvia y los maizales
Me habla en las flores y en los pastizales,
En la lluvia tardía y en la temprana.

Me habla en la cruz cuando al abrir sus brazos
Multiplica sus besos, sus abrazos
Para dar salvación al mundo entero.

Y me habla en su retorno, en su venida
Pues así como me habla en su partida
Feliz, alegre, su retorno espero.

TODO CANTA A JESUS

Canta la alondra y canta
El manantial que murmura,
La onda que solo dura
Mientras el Sol se levanta.

Todo canta al Cristo vivo!
Canta el verbo de la rosa
Y canta la mariposa
Y canta la hoja de olivo.

Murmura ¡amor! la azucena
Entona himnos la amapola,
Canta la espuma y la ola
Y canta, canta la arena.

Cantan las noches tan bellas
Canta el témpano del polo
Cuando se queda tan solo
Bajo las lindas estrellas.

Canta a Jesús ronda, ronda,
De un haz que viene del cielo
Cuando el iris rasga el velo
Sobre la luz de la fronda.

Canta el río, ora la selva,
Canta el mar, canta la espuma,
La concha, el tumbo, la bruma
Y hasta el salto de la melva.

Canta a Jesús la ilusión
Algodoncito del campo,
Y canta el súbito lampo
Y canta mi corazón.

NO TEMO AL MAÑANA

Yo tengo asegurado mi mañana
Mi alma se alegra siempre en la esperanza
Veo su gloria eterna en londananza
En la aparente latitud lejana.

Es una lejanía que me ufana
Que arde en mi pecho porque está conmigo
Jesucristo el Señor, celeste abrigo,
Bella luz que encendió en mi edad temprana.

Sé que en la casa de mi Padre existen
Moradas que de gloria eterna visten
Y El prepara una Patria para mí.

Por eso no le temo a mi futuro
Pues si dejo este mundo tan obscuro
Tendré perfecta claridad allí.

TUS PASOS

Pasos, pasos, pasitos,
Pasos dulces, suaves, tiernos
Como gotas de eternidad que pasan por el mundo
Buscando a los perdidos,
Amparando a la viuda de Naín,
Poniendo aceite a la mujer adúltera,
Poniendo toda su dulzura sobre María Magdalena
Poniendo otro corazón en la mujer samaritana,
Haciendo otro Juan, otro Andrés y otro Pedro.

Pasos, pasos, pasitos
Que corren lentamente
Para poner la vida sobre la tumba fría
Donde Lázaro duerme,
Para poner bendición sobre la maldición del Gadareno,
Para poner virtud sobre un flujo de sangre,
Para poner sobre la muerte
Su inmortal “thalita cumi”.

Pasos, pasos, pasitos
Que me buscaron a mí
Para sacarme de la hondura del pozo que cavé;
Para arrancarme de mis abismos
Y trasladarme a mis alturas,
Para hacerme andar por caminos derechos,
Sobre calzadas de paz,
Junto a mis aguas tranquilas
Y convertir en salmos
Las impuras salmodias de mi llanto.

EL TRIUNFO DE MI VIDA

Ante el triunfo aparente de la muerte;
La victoria de masa fratricida
Vuelve a la vida el dueño de la vida
Y el dardo en gloria eterna se convierte.

Han pasado las brumas del calvario,
Solo queda una piedra abandonada,
La noche se convierte en alborada
Y la tumba en los lienzos y el sudario.

Resucitó Jesús, su sacrificio
Ha vencido el enorme precipicio
Que separaba al hombre de su Dios.

Después se alzó en las nubes victorioso
Triunfante, eterno y volverá glorioso
Voz de trompeta, gloria de su voz.

JESUS

Cuando te veo dulce Nazareno
Vagar sobre el diabólico poliedro
Del hombre hundido en nauseabundo cieno.

Y veo junto a ti al apóstol Pedro
Que ofrece ciego compartir tu muerte
Bajo un añoso y carcomido cedro,

Me quedo absorto, conmovido, inerte
Por los estragos que heredó el pecado
Por esa vida que tu sangre vierte.

Cordero Santo que se ve inmolado
Entregando por mí su hermosa vida,
Vida feliz la de Jesús Amado

Que deja mi alma entera conmovida
Envuelto en puro y sin igual misterio
Que pone luz en senda corrompida,

Oh sublime bondad, crucial misterio
La muerte cruel de Cristo, el inocente
Muerto por mi horrible bautisterio.

ESTA ENTRANDO LA NOCHE

Ya es tarde
Densas tinieblas comienzan a cubrir el mundo,
Huele a lluvia tardía,
Siete veces más grande que la lluvia temprana,
A vómito de volcán enfurecido;
Y en las tardes, tardes,
A la hora en que el sol tiene ansias de acostarse
Hay brumas entre fumarolas de nubes rotas
Como si la Tierra estuviera cansada,
Como si el Sol tuviera anemia y flato,
Como si la enorme depresión del silencio
Buscara los despeñaderos del suicidio.

La verdad es que está entrando la noche
Es muy tarde en el tiempo de la gracia.
Ha reverdecido la soberbia,
Ha madurado la envidia,
Ha crecido el árbol de mostaza
Y los pájaros
Se están comiendo los retoños,
Los tallos tiernos.
Han hecho nidos,
Viven cómodamente del árbol del Señor.

Sobre el tambor del llano
Vuelan en estampida
Los jinetes del Apocalipsis,
Y hay por todas partes dolor
De hombres,
De pestilencias
De hambres, muerte y llanto.

Está entrando la noche;
Pero el que prometió volver, volverá.
Jesús vendrá sobre una nube blanca
Para escribir sobre el planeta Tierra
Trilítera palabra que es anhelo
Paz, completa paz
Divina paz comprada en el Calvario
Con ofrenda de sangre!

CUANDO MI SOL SE PONGA

Se secarán mis lágrimas, enjugarán mi llanto
Nuevos lirios que crecen en lugares eternos
Mientras cinco azucenas se posarán enteras
En mis dídimas lámparas de regios resplandores.

Cuando mi sol se ponga se apagará la sombra
De la injusticia humana;
Se quebrarán los dardos que laceran mis pies;
Porque el dolor morirá conmigo
Y mi nueva vida cantará para siempre.

DE MAÑANA

De mañana oirás mi vocecita triste
Amado mío, Amado
Pastor de los pastores.

¡Qué lindo es alabarte en la mañana,
Unirme a la canción de los luceros,
De los pájaros que horadan el barranco
Con sus silbos de suprema alabanza!

De mañana oirás mi voz,
Apagarás mi angustia,
Me llenaré de tu Espíritu,
Se alegrará mi alma,
Cantaré en el campo la canción de los pinos
Cantaré con la aurora los bostezos del Sol.

De mañana oirás mi voz
Y tú me escucharás,
Tendré las fuerzas del búfalo,
Las alas del águila
Los ojos de la paloma,
La prudencia de la serpiente,
La pureza de los manantiales
La sombra de las jacarandas
Para compartir con el caminante
La frescura del Señor.

EL DOLOR DE TU MUERTE

Me duele verte así: brazos abiertos,
Miradas en la más cruel agonía
Latigazos de infame apostasía
De hombres que viven pero yacen muertos.

Me duele tu dolor y tú abandono,
Tus miradas de luz y tu tristeza;
El hombre exhibe su odio y su vileza,
Cristo la bella frase: “te perdono”.

Ondas de odio te cubren, cesa el río,
Sangre y agua contempla el mundo impío
Y hay en los tuyos cruel desilusión.

Mira el cielo, la Tierra se horroriza
Cuando la muerte ingrata se desliza
Y canta libertad el corazón.

MARIA ESTUARDO

¿Poema para ti, María Estuardo?
Con mucho gusto niña consentida,
Hoy que cumples tan solo un mes de vida
Yo coloco en tu pecho un lindo nardo.

Ven a mis brazos para darte un beso
Mientras se puede contener tu llanto;
Así como tus padres te aman tanto
Eres de tus abuelos su embeleso.

Viniste sin avisar, niña preciosa
Aún para tu mamá, tan de repente,
Y estando yo de Guatemala ausente
Te posaste cual linda mariposa.

Alegras el corazón de Ernesto y Rina
Y das al de nosotros alegría
Y por eso mis versos, vida mía
Se posa en la luz de tu retina.

Mañana cuando crezcas, mira al cielo
Y haz un altar feliz en tu memoria,
Cree en Jesús y mira hacia la gloria
Y haz un recuerdo triste de tu abuelo.

Del que hizo estos versos susurrando
Una suave oración en tus oídos
Escuchando en tu pecho los latidos
En brazos de tu madre, suspirando.

LA PEÑA DE HOREB

El Israel de Dios siguió el camino
Después de deambular sin tregua en Sin,
Bajo el cuidado sin igual, divino,
Buscaron agua fresca en Refidim.

¡Agua Moisés! Respóndenos ahora
Se secan nuestra boca y nuestros pies
¿Por qué altercáis conmigo? No es la hora
De tentar a Jehová dijo Moisés.

Y ante la tosca y ruda rebeldía
Del pueblo de Israel a quien no toca
Resolver lo que a Dios pertenecía,

Moisés se enfrenta, pronto, como en Mara
Lleno de indignación alza su vara
Y sale al punto agua de la roca.

EVANGELIO DE PAPEL

No es que haya otro evangelio,
Pero hay evangelios de papel.

Yo conozco evangelios de papel:
De letras, de púlpitos, campanas, cirios y flores muertas.

Evangelios con Cristos sin poder
Enteramente muertos.

Evangelios con púlpitos grandes
Y templos que tienen el alma muerta,
De reverendos muertos, enteramente muertos,

De catedrales que se han quedado solas
Con túnicas bordadas de silencio.

Evangelios de papel: sin vida.
Cantos sin libertad: cautivos,
Adoración del alma, letra muerta
Donde la santidad es mito
Y el amor un candil que se consume.

Evangelios de cirios que agonizan,
De velas que se apagan en la sombra;
De mentiras envueltas en hiel de hipocrecía,
De religiones absurdas que retratan un Cristo
Que no es el Cristo hermoso de los Evangelios.

No es el Cristo de Mateo
Con un precursor que hace temblar a los reyes
Y mueve los cimientos de creencias vacías:
Un Cristo que llama felices a los pobres
Bienaventurados a los que lloran
Dichosos a los mansos
Felices a los que tienen hambre y sed de justicia
Y bienaventurados a los que luchan por la paz.

El Cristo de Mateo
No permite poner ofrenda en el altar mientras existe el odio
Ni codiciar a la mujer ajena,
Nos ordena poner la otra mejilla.

El Cristo de Marcos es un Cristo descalzo
Más pobre que las zorras y las aves de campo.
Con El los ciegos ven, los sordos ollen
Multitudes se sanan y libertan.

Amo al Cristo de los Evangelios,
El Cristo de la Biblia, el Cristo eterno,
Que cambia el odio en excelsas alabanzas,
El rito en lenguas vivas, celestiales,
La piedad de algodón en vida nueva;
Torna el deseo impuro en verbos de oro
Y la muerte en la gloria de la vida!

 PARABOLA

Vírgenes, despertad, alzad la frente
Mantengan la lámpara encendida
Pues el Esposo que ama y da vida
Ha de venir al mundo, de repente.

Vírgenes, despertad, la llama ardiente
Del Espíritu Santo está invitando
Las bodas del Cordero están llegando
En raudales de luz iridiscente.

Llegó la media noche, clama el cielo
Viene el Esposo en deslumbrante velo
Para darnos completa redención.

Salid a recibirle, en la desierta
Ruta de la aflicción se abre una puerta
Como se abre también el corazón.

LA BÚSQUEDA DE MI AMADO
(Cantares 3)

¿Qué se hizo mi Amado, mi lirio entre los lirios?
Lo he perdido como perdió a su hijo la dulce golondrina.
Lo busqué en la sombra y no estaba en la sombra,
En los harapos de la niebla y no estaba en la niebla,
En los collares del Sol y no estaba en el Sol.
En los caminos de Enmaús y no estaba en Enmaús,
En las grietas del tiempo y no estaba en el tiempo,
En los caminos de la alondra y no estaba en los caminos,
En las cascadas de la brisa y no estaba en la brisa,
En la salmodia de los ritos y no estaba en los ritos,
En los gritos del púlpito y no estaba en los gritos,
En los bostezos del silencio y no estaba en los bostezos,
En la neurosis obsesiva y no estaba en la neurosis,
En el aliento impuro de los templos y no estaba en los templos.

Lo busqué y no lo hallé
Y dije: me levantaré, ahora.
Por las calles y por las plazas
Preguntaré insistentemente con una tristeza
Que apenas cabe en la misma eternidad.
¿Habéis visto al que ama mi alma?
Me dijo el filósofo: búscalo en los caminos del conocimiento,
Pero mi Amado no estaba en la sabiduría humana.
Me dijo el teólogo: búscalo en las homilías
Que rasgan el silencio;
Pero mi Amado no estaba en las homilías
Me dijo el religioso, búscalo en los discursos,
Pero mi Amado no estaba en los discursos.
Le busqué en la incoherencia de lo moral con máscaras,
Pero mi amado no estaba en la moral del hombre,
Ni en los cristos del hombre;

Hasta que camine despacio
Sobre la luz por donde cantan los silbos delicados
Por donde entonan su canción los lirios
Por donde acarician a las piedras añejas madreselvas
¡Y allí estaba!
Lo agarré y me prendí de El
Lo abracé dulcemente
Y me dejó dulce mi atrio de afuera
El nivel de mi alimento
Y el piso de mi arca donde hay una ventana.
Tan pronto estuvo conmigo
Se sentó a mi lado, junto a mi mesa, junto a mi ventana
Y se quedó allí para siempre.

ORO EN EL BARRO

Tengo en mi pobre barro oro de Ofír,
En mi casa, hermosura de lo santo
La dulzura del Espíritu Santo
Y en mi ser la alegría de vivir.

Oro en mi pobre faz contemplativa,
Oro dentro en mis tiernas emociones,
Oro en mi voluntad y en mis acciones
Oro en mis regios ríos de agua viva.

Vaso de barro frágil, pasajero
Como las suaves lluvias del invierno
Como los frescos copos de algodón.

Oro en mi pobre paso misionero
Que escapó de la furia del averno
Para obtener gloriosa redención.

VEN SEÑOR JESÚS

Ven, Señor Jesús,
No tardes,
El mundo envuelto en llamas desesperado grita
Envuelto en su pecado.
¡Son duras sus cadenas!
¡Son muchos muchos sus dolores
Y grandes sus martirios!
El hombre, la Corona del Hacedor del mundo
Ha enloquecido de odio,
Y cuando tú le hablas a todos los perdidos
A todos los cansados,
Un profundo silencio reina en los corazones.

¿Qué será de nosotros
Si tú no vuelves luego?
¿Qué será de los niños?
¿Qué será de los pobres?
¿Qué será de los huérfanos?
¿Qué será de las viudas?
¿Qué será de los presos?
¿Qué será de nosotros
Pues el Diablo iracundo
Se ha levantado ahora
Para destruir, para matar, Oh Cristo?

¡Mira Ríos de sangre
Escriben las fronteras
Grandes letras de fuego
Sellan hoy los caminos,
Donde la gente muere
En guerras infernales,
Donde no hay manantiales
Ni pan para los hijos!

¿No ves, Señor que en nombre
De ideologías falsas se mata al inocente
Y hay carnes mutiladas
En todos los caminos,
En todos los senderos?

¿No miras como caen violadas sus doncellas?
¿No miras como acechan los males en la sombra?
¿No miras la arrogancia de los hombres impíos?

¡Ven, Señor Jesús.
Los que somos el blanco
De la ira del malvado que mutiló tus leyes
Te estamos esperando!
Derrumba los santuarios del enemigo
Cruento
Y trae tus mil años!