PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS
Padre Nuestro que estas en los cielos
Y en la nube que cruza y en el ave que vuela
En la luz de la estrella
Que titila a lo lejos
Y en los claros espejos de los astros que corren
En la bóveda inmensa que tus dedos forjaron
En el agua, en el lirio y en el céfiro tibio,
En alas del viento
En la espiga, en la flor.
Santificado sea tu nombre
Grande Padre infinito,
Porque reinas por siempre
En los bellos dinteles
De la Patria inmortal.
Quien no siente algo hermoso cuando dice tu nombre:
Quien no canta la dicha de tus glorias pasadas
Quien no evoca el efluvio de tu gloria divina
Que cubrió a los profetas
Y a los montes divinos del Eterno Israel
¡Aba Padre, te nombre, salve Rey de los cielos!
Jehová sempiterno, salve patria inmortal
Bondadoso, divino
Por los siglos eternos
A tus plantas estoy.
VENGA TU REINO
Abre ya la ventana
Y que salga la piedra por tus manos labradas
Para herir a la imagen;
Y que caigan los tronos
Y que caigan los reyes;
Desmenuza los dedos de la imagen del tiempo
Hierro y barro que caigan
Torna en tamo la era
Pues ya es tiempo que reine sobre el campo el verano
Y que cese el invierno…
Mucha sangre ha corrido por los reinos del mundo
Sangre joven, de hermanos que invocaron tu nombre;
Reina Cristo inmortal.
SEA HECHA TU VOLUNTAD
Como allá en los cielos
Donde santos te alaban
Donde santos te cantan
Donde ángeles vuelan
Tras las blancas cortinas que embellecen tu trono
Que también en la tierra
Los hombres te conozcan
Y que te imploren, te busquen y te alaben de veras…
Que los árboles se unan en triunfal alabanza
Que las fuentes musiten madrigales eternos;
Que las aves entonen melodías preciosas
Que las flores exhalen sus olores más puros;
Que te adornen los niños, que te adornen los astros
Las auroras, los ríos, las montañas, los valles,
Y las rubias praderas donde crece el trigal.
DANOS HOY NUESTRO PAN COTIDIANO
Pan que vierta alimento
Para el alma afligida
Pan que amasen tus manos
Tortas grandes de trigo de tus campos en flor;
Pan contra el hambre negra
Que forman rostros tristes
Pan para aquel que llora
Pan para aquel que clama
Pan de vida, Señor.
Y PERDONA NUESTRAS DEUDAS
Nuestras ofensas grandes.
Mira el fruto podrido de nuestras rebeliones
Mira la cauda ruda de nuestras injusticias
Perdón Señor, perdona
La boca que te injuria
La boca que te ofende
No mires el incienso letal de la blasfemia
Perdona al insensato
Perdona al asesino.
Perdona a aquel que busca
La fuente sacrosanta
Donde brota la sangre
Del Cordero de Dios…
COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES
A aquellos que nos hieren
A aquellos que nos matan
La fe y la esperanza
A aquellos que se burlan
Señor, de nuestro llanto.
NO NOS METAS EN TENTACION
El Diablo nos asecha
Nos busca, nos injuria
Cual león de la montana
Nos trilla como a trigo
Nos busca diligente
Nos llama del infierno
Nos grita del abismo
Nos invita al placer.
MAS LIBRANOS DEL MAL
Porque tuyo es el reino
Y el poder y la gloria
La perfecta alabanza
Del Universo todo
Los tiempos y los días
Y las horas que pasan
Por los siglos de los siglos, amen.
Autor: Délfido Barrera Navas
Poemario ESPIGAS DEL ALMA
Guatemala. 1969
