viernes, 12 de diciembre de 2014

POEMAS DEL PESEBRE, es una colección de poemas (20) publicada en el año de 1975. Hoy que el poeta estaría cumpliendo 87 años cómo nos gustaría escuchar con sus propios labios, alrededor de un piano, esas notas dulces cuyo principal tema era honrar el nacimiento de Jesucristo el Niño Dios. Este acontecimiento pudo cambiar la historia, "no hay amor más grande que la de aquel que da su vida por sus hermanos". Como hace 39 años, ponemos al alcance de la comunidad global después de haber quedado agotado este regalo del poeta.







MAGNIFICAT


Engrandece mi alma al Señor
Y mi espíritu se regocija
En Dios mi Salvador.
Porque ha mirado
La bajeza de su sierva;
Pues he aquí
Desde ahora
Me dirán bienaventurada todas las generaciones
Porque me ha hecho grandes cosas
El Poderoso;
Santo es su nombre,
Y su misericordia
Es de generación
En generación
A los que le temen.
Hizo proezas con su brazo;
Esparció a los soberbios
En el pensamiento de sus corazones.
Quitó de los tronos a los poderosos,
Y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes,
Y a los ricos envió vacíos.
Socorrió a Israel su siervo,
Acordándose de la misericordia
De la cual habló a nuestros padres,
Para con Abraham
Y su descendencia para siempre. 


(Lucas 1:46-55)


 


NOCHE BUENA


Cante la noche errante, la rosa y la azucena,
Cante el mundo la gloria de aquella noche buena.
Cante el bardo en estrofas de líricos acentos
A la noche de arbustos y regios nacimientos. 


Cante la flor y el pájaro de pluma peregrina
Y evoque el verbo eterno de la gran Palestina.
Cante la brisa y cante el fulgor de la mañana
El acento solemne de la gran caravana. 


Que baje con acentos de nítidos fulgores
Allí donde hay ovejas, caminos y pastores.
Cante el arroyo y cante la ondina escurridiza
Y el nardo que perfuma con su aliento la brisa.


Cante la espina de oro y canten los trigales
Y canten en lo alto del cielo sus cristales.
Porque hoy es noche buena, la noche de la gloria
y la noche de los salmos, la noche de la historia. 


La noche incomparable de amor y de esperanza
La noche en que el poema también se hace alabanza.



 BELEN



 Belén de la Judá bendita,
Tú no eres tan pequeña
Ni tan grande;
Hay en tus valles y tus montes
En tus arroyos y tus trinos
En tus tardes y en tus noches
Sabor de eternidad;
Presentimiento de futuras glorias,
Luz de estrellas lejanas,
Mirada misteriosa de astros bellos
Que quieren conocerte.


Tú no eres tan pequeña
Niña princesa antigua
Del Judá legendario;
Porque de ti, de tu alma de azucena,
Saldrá un guiador
Para tu pueblo errante:
Allí desde tu seno virginal
Ha de nacer Princesa¡
El Salvador del mundo
En una noche de éstas
Tan bella como tú.



REY DE REYES



 Saldrá vara del trono de Isaí
Y un vástago saldrá de sus raíces
Para sanar las hondas cicatrices…
Diciendo al mundo triste “heme aquí”.


 Tendrá en su ser espíritu de vida
Que le dará el Señor en aquel día
Gran poder, eternal sabiduría,
Amor y paz que a reposar convida.


 Será lo justo cinto de sus lomos
Y lo fiel ceñidor de su cintura,
Tendrá en sus pies del astro la hermosura
Y nos recogerá tal como somos.


 Y así el profeta en los lejanos días
Anunció el poder del rey de reyes
Del Cristo que nos trajo nuevas leyes
Del divino Señor, del Gran Mesías.


 Del que nació entre cardos para darnos
Un amor que traspasa el mismo cielo
Suprema bendición, paz y consuelo
Y el vino de su sangre por salvarnos.


 Del que murió por mí en la cruenta cruz
Del siempre dulce y sin igual Jesús¡



 TURBACIÓN



 ¿Cómo cantar la gloria del niño que ha nacido
En la patria risueña del cantor de Israel,
Si le falta a mi boca el carbón encendido
Que me quite la escoria, que me ponga la miel? 


¿Qué decir de la eterna vocación del Mesías
Que abandona su gloria para nacer aquí,
Y que luego hecho siervo unas manos impías
Lo llevan al calvario para morir por mí?


¿Qué decir de unos labios que arden y profetiza deslizan
Mientras salta en el vientre sin igual precursor;
De un José cuyos pasos con amor se deslizan
Con María enlazados con la ley del amor?


 ¿Cómo explicar en versos el sublime misterio
Que no entienden ni miran los sabios y entendidos,
Pero que llega al alma como gran refrigerio
De los pobres, labriegos, cansados y oprimidos? 


¿Puede acaso el filósofo explicar porqué un día
Envió Dios a su Hijo para salvar el mundo
Con la sangre que es vino que aunque no merecía
Tornó en vida la muerte y en pureza lo inmundo? 


No, no puede, no puede percibir el ateo
El sublime misterio de la gran redención
Como tampoco pudo creer el fariseo
Mientras cerró las puertas del negro corazón.



REINO ETERNO



 Cetro de justicia es el cetro de tu reino
Amaste la justicia y odiaste la maldad
Te ungió Dios para siempre, con óleo inmarcesible
Hay mirra en tu vestido y áloe en tu sien.


 Naciste en pobre establo dejando rica gloria
Para buscar al hombre sumido en el dolor;
Tus palacios de oro lamentaron tu ausencia
Pero la tierra toda se llenó de tu amor.


 Rosa eterna y preciosa de Sarón tan fragante
Bello lirio surgido en obscuro pesebre
Para crecer y darnos riquezas de su reino
Para morir y darnos Salvación y solaz.


 Porque el reino surgido del heno y la hojarasca
En una noche buena de iridiscente gloria
Se hizo grande en el verbo de tu gloria infinita
Floreció en el viacrucis del dolor y la muerte
Tornó en canto el lamento de la tumba vacía
Te elevó por los aires como rey invencible
Y te sentó a la diestra de tu Padre inmortal.



 UN NIÑO NOS ES NACIDO



 ¡Bate palmas!
¡Canta!
Tierra de Zabulón;
Aromas silvestres de Neptalí;
Besen las tórtolas del campo
Se cubrirá de gloria el camino del mar:
Batirá palmas con sus ondas
Habrá salmo de juncos
¡Madrigal de alondras¡
¡Alégrese el Jordán
Y hagan fiesta sus riberas,
Galilea de los gentiles:
Ha llegado tu hora
Lloren las tinieblas
Y hágase el fíat lux
En la cruz de los caminos
De la sombra de la muerte¡


 Porque…
Niño nos es nacido
Hijo nos es dado
Sobre tu hombro el principado
Su nombre será Admirable
Le llamarán Consejero
Otros dirán El Dios Fuerte
Para muchos Padre Eterno
Y por siglos de los siglos
El Príncipe de Paz.



 LOS NIÑOS



 ¿Quién lloró en el pesebre de Belén un día?
¡Un niño tan bonito como tú!
¿Quiénes lloraron de alegría blanca
Como la espuma risa de los mares?
¡Los niños de Belén, los niños¡


 ¿Quiénes rodearon a Jesús
Jugando con sus manos de azucena
Mirando al sol desde sus tiernos brazos?
¡Los niños como tú, los niños!


 ¿De quiénes son las calles de oro
Del Reino de los Cielos,
La infinita blancura de la Patria Eterna
Sus campos, sus caminos y sus flores?
¡De los niños!


-Dejad que vengan hasta mí,
Que vengan,
Es de ellos el Reino de los Cielos
Ha dicho el Nazareno.



 ¿QUÉ ES NAVIDAD?



 Navidad no es vino,
Ni humo en espirales,
Ni licor, ni luces,
Ni árboles, ni flores. 


Navidad es torta partida en pedazos,
Abrazos, sonrisas junto aquél que llora;
Amor para el niño de los arrabales;
Es amor a Cristo partiendo mi manta


Para dar abrigo,
Es hacer que nazca Jesús
En las almas;
Ver a los negritos cual si fueran blancos,
Amar a los pobres cual si fueran ricos,
Bajar a los barrios donde reina el lodo,
Tocar a la puerta donde llora el frío,
Quitar de la Tierra fronteras injustas
Y hacer que renazcan caminos de flores
Veredas de juncos
Y pedir al cielo que surquen la tierra
Mil ríos de amor.




 EL ROMANCE DE LOS NIÑOS INOCENTES



La noche estaba cansada
En tanto José dormía
Y un ángel del cielo baja
Y al anciano repetía.


 -Despierta José y a Egipto
Lleva al niño y a María
Herodes quiere matarlo
Huye de su mano impía.


La noche enciende la lumbre
Se alza la guadaña fría
Huye la vida en la sombra
Y amanece un nuevo día.


 Día de niños que mueren
Tarde de madres que lloran
Día de espadas que hieren
Noche de manos que imploran.


 Sangre en los quicios y puertas
Y en los patios gritería
Dolor en la tarde triste
Llantos en la noche fría.


 El cielo guardó silencio
La  luna dolor sentía
Y en los campos y colinas
Una voz triste decía:


 -Voz que en Ramá fue escuchada
Sublime melancolía
Raquel que llora a sus hijos
Pues consuelo no había


 Porque tristes perecieron
Y la tarde repetía
Se fueron los inocentes
Pero viene un nuevo día.




ARBOL DE NAVIDAD



 Árbol de la fronda
Conmigo cantad
A la ronda ronda
Hoy es Navidad.


 Un día en tus brazos
Cantaron las aves
Y los vientos suaves
Te dieron abrazos.


Hoy en tus manitas
Hay luces y flores
De lindos colores;
Lindas lucecitas.


 Cabellera blonda
Tus manos alzad
Cantando a la ronda
De la Navidad.


Arbolito canta,
Canta mi alegría
Con la melodía
De la Noche Santa.


 Jesús ha nacido
Nuestro sumo bien,
La luz ha venido
Vamos a Belén.


 La luna responda
Con más claridad
A la ronda ronda
De la Navidad.




FANTASÍA



 Tarde en Nazareth
Seda en las cumbres
Pastores, caminos, peñascos
Con oros de sol:
¿Qué véis?
A José y María que van a Belén.


Noche buena y grande
Estrella que ríe
Pastores que sueñan
Pesebres que cantan
Flores que murmuran
Pétalos que duermen
Y sombras que piensan
¿Qué veis en la noche?
A José y María
Y a un niño tan lindo
Como las auroras
De la estrella niña
Que nos mira allá.


 Egipto:
Poemas en tardes lejanas,
En noches que cubren
ojos que te miran;
luces encendidas en tardes de oro;
caminos que nacen, que mueren,
que horadan montañas;
suspiros del Nilo
con viento de estrellas,
pirámides que hablan
en vastos dinteles
¿Véis algo en tu seno?


 Egipto responde
Con una nostalgia que vierten los siglos:
¡Yo escondo al divino Mesías:
Jesús!




 LOS QUE LLEVAMOS ALONDRAS EN EL ALMA



Los que llevamos alondras en el alma
Para escalar el infinito
Y esperamos la lluvia tardía
Para ver crecer en nuestros labios las flores del amor,
Tenemos un canto de esperanza
¡En esta Navidad!


Los que creemos en el Cristo
Que era antes del pesebre
Mucho antes que existieran las auroras
Cuando no había sol
Ni hombre
Ni paraísos
Ni horizontes
Tenemos un canto de victoria


¡En esta Navidad!
Los que creemos en un Cristo
Que hace caber su gloria
En la penumbra de un pesebre
Todo su amor en la esquina del llanto,
De los desamparados;
Toda la gracia en la inmensidad de una cruz


De brazos siempre abiertos;
Todo el poder en una tumba vacía
Y toda la gloria cuando al cielo sube
Tenemos un canto azul, triunfante
¡En esta Navidad!




LOS ANGELES Y LOS PASTORES



Los ángeles cantan
Los pájaros duermen
Y el cielo se enciende
De ricos cristales.

Los ángeles traen
Excelsa alabanza
Los pastores llevan
En el alma sueños
Gloriosa esperanza.


Los ángeles vuelan
Sobre las colinas
Los pastores duermen
Los cayados oran.


Ángeles alaban
Pastores despiertan,
Unos tienen gozo
Otros tienen miedo.


No temáis exclaman
Los ángeles bellos
Porque hoy ha nacido
Grande Salvador.


Andad y contadle
Al mundo las nuevas,
Pañales sencillos
Será la señal.


Es pobre pesebre
La cuna del niño
Que es gloriosa del mundo
La paz de Israel.


Se fueron al cielo
Los pastores todos
Al pesebre fueron
Y al niño adoraron
Con gozo triunfal.




ASÍ ERA LA CUNA DEL NIÑO JESÚS



Cristales lejanos en la noche fría
Cielos encendidos de soles que un día
Cantaron la gloria del Rey de la Gloria
Lucecitas tristes que la tarde enciende:
¿Cómo era la cuna del rey que desciende
Para dar al mundo la más bella historia?


Responde la tarde con pinceles de oro
Las mieses y flores que cantan en coro:
La cuna del niño es de burda textura
No tiene crespones, cortinas, cristales
Tan sólo sencillos y humildes pañales
Besos y caricias, sublime ternura.


Tiene por palacio un humilde pesebre
Cualquiera en su seno se muere de fiebre
Pero el niño ríe, la madre suspira;
Mira desde el cielo una estrella lejana
Llega a sus dinteles la aurora temprana
La arboleda canta, el pesebre mira.
De cañas y juncos bañada de luz
Así era la cuna del niño Jesús.




HIMNO A LA PAZ



Alabemos unidos tu nombre
Paz bendita del cielo traída
En el verbo que trajo la vida
Y una nueva visión del amor.




Engendrada en magnífica gloria
Hoy te encarna la flora que canta
Y hacia el cielo tu nombre levanta
En un himno de gloria inmortal.




¡Paz! Exclaman los niños del mundo
En un alto a la sangre inocente
Que la guerra derrama inclemente
En un crimen que llega hasta Dios.




Si los hombres antiguos lucharon
Para verte reinar sobre el mundo 
Hoy nosotros con llanto profundo
Exclamamos ¡queremos paz!




Una paz que disuelva los odios
Y las armas calcinen en las piras
Y hayan palas, azadas y liras
En lugar del cañón destructor.




CANTO A LA NAVIDAD
Milagro de luz
Que brotó de la patria de los santos;
Que se enredó en los astros
En el beso más puro
Que jamás contemplaron los cielos de los cielos
Y que llegó a la Tierra
Como flor de alabanza,
Con hosannas de gloria,
Con cánticos celestes,
Con címbalos  de júbilo,
Con arpas inmortales.
Luz que se proyectó gloriosa
Sobre los muros rotos de la antigua Jericó.
Sobre los campos de Judea,
Frente a las aguas quietas del mar muerto.
Luz que se hizo estrella,
Que irradió con resplandor de eternidad
Sobre el verde penacho
De los olivos milenarios
De la dulce Palestina
Cuna de patriarcas,


Tierra de profetas,
Ciudad eterna.
Luz gloriosa del coro angelical
Que llevó a los pastores
El mensaje más sublime de los siglos.
Que envolvió a las colinas
Con destellos de gloria inmarcesible;
Que cubrió a los pastores
Que dormían
Bajo un manto de sombra.
De sombra y penumbra.
De tristeza y esperanza.
Luz inmortal
Que despertó los corazones,
Que faumentó los pechos,
Que levantó las almas,
Que estremeció las tumbas
Y abrió sobre el oriente y occidente
Rutas de salvación
Para todos los hombres de buena voluntad.
Signo divino
Del niño Jesús


Que naciera en Belén de Judea
Para predicar la paz y el amor
Entre todos los hijos de la Tierra.
 
NAVIDAD

Canción divina
Que se enredó en los labios de los oprimidos.
Notas arrancadas
De un pentagrama que nació entre pajas
Que se calentaron
Con el cuerpo tibio
Del lirio de los valles.
¡Gloria a Dios en las alturas!
Respondieron en coro las montañas.
¡Paz en la Tierra!
Prorrumpieron los ríos y los montes.
¡Paz! Respondió el arroyo.
¡Paz! Musitó la noche.
¡Paz! Anunció la aurora.
¡Paz! Dijeron los céfiros viajeros
Con arrullos de besos nocturnales;
Y brotaron del campo
Los salmos y los madrigales,
Y cantaron los niños
Y el mundo entero se llenó de la más excelsa alabanza
Porque había nacido
El príncipe de los pastores;
El niño admirable,
El Padre Eterno,
El Príncipe de Paz.




¡NAVIDAD!



Mensaje de esperanza
Para los que lloran.
El Rey se hace siervo para sentir el dolor de la tragedia humana.
El verbo se hace carne
Y la expresión más pura
Se esparce por el mundo
Con ecos inmortales de bienaventuranza.
Se alza sobre el firmamento de la historia
El sol de un nuevo día
Pletórico de anhelos,
Llevando entre sus alas
La esperanza para los pobres de espíritu.


Y de un mesón sombrío
Surge
Con el calor de la hojarasca
La presencia del Dios niño
Que trae a los mortales
La ternura del cielo:
Flores de amor y de cariño
En manojos iridiscentes
De gloria sempiterna.


Y con el gran mensaje que desciende
En primicias sublimes
Sobre los pastores,
El Espíritu de Dios se mueve
Como en el día de la creación
En un nuevo “Fiat Lux”
Para hermanar al hombre
Con la diáfana del evangelio.




¡NAVIDAD!



Precursora de caminos nuevos.
Bello relicario enviado del cielo.
Flor de eternidad
Abierta en una noche fría,
Inmensamente bella
Y dulcemente santa.
Idilio eterno prendido en el silencio profético
De los últimos siglos.
Arrullo y canción.
Al evocar
La noche memorable en que naciera
El Redentor del mundo
Y volver los ojos al pesebre,
Hacer vibrar el órgano del alma
En la más dulce melodía.
Y entre acentos de tiernos villancicos,
Unirme al eco que resuena en la Belén Efrata:


GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS
EN LA TIERRA PAZ,
¡BUENA VOLUNTAD PARA CON LOS HOMBRES!


¡Oh santa Navidad
Fecha memorable que cambiaste el rumbo de la historia
Dando un nuevo sentido a la existencia.
Que se unan a mi canto
Las tórtolas cantoras,
Los pájaros que vuelan,
Los árboles que crujen,
Los pétalos que ríen!
¡Los lirios que se mecen al paso de la brisa!
¡Cantemos a la Navidad!
Que el anciano se levante
Que el niño prorrumpa en aplausos sonoros,
En sonrisas interminables,
En plegarias que lleguen hasta el cielo
El perfume de la fe,
El incienso de la alabanza,
El oro del cariño
Y la mirra del sacrificio.
Vibran las cuerdas de mi lira
En éxtasis sublime


¡Salve, vírgen María,
Bendita siempre
Entre todas las mujeres.
Vaso santificado
En el lavacro de las manos eternas!
¡Paréceme verte caminando
Rumbo al ara de pajas y de musgos
Al amparo de noches misteriosas
Para ver florecer entre pañales
Al mil veces bendito Hijo de Dios!


¡Salve, niño divino!
¡Sombra de gran peñasco en tierra calurosa!
Verbo y vida,
Luz y paz.
Gozo y bendición.
Pan y libertad.
Gracia, justicia y vida.
Salve Enmanuel,
Señor de los Señores;
Esperanza de los oprimidos,
Consuelo de los tristes,
Flor de vida,
Vida en flor.


¡Salve bendita Navidad!
Te envuelvo con mi canto
Desde el  suave rumor de los pinares
Que nos darán sus pámpanos
Para los arbolitos
Que se alzarán en luces de colores;
De los pitos tristes que se esconderán
Entre los musgos de los nacimientos;
En paréntesis de sublime algarabía,
Para que en este corazón que llora
Se encienda nuevamente la llama de la fe con tu recuerdo
Y nazca en los portales de mi templo,
El niño de la Navidad.




Délfido Barrera Navas (1975)


 


 


 


 


 


 


 


 

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